ACA Bio, energía que va desde el campo al surtidor de la estación

     En Villa María, destilan el maíz para producir etanol para uno de cada sesenta autos nafteros argentinos. Valor agregado y asociativismo.

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  • La planta de ACAbio tiene una capacidad de producción de 153.000 metros cúbicos de etanol por año.

Bueno, el discurso se convirtió en realidad en ACA Bio, la destilería de maíz de Villa María (Córdoba) que lleva dos años convirtiendo el cereal en tres productos extraordinarios: etanol para biocombustible, “burlanda” para alimentación animal, y dióxido de carbono para bebidas carbonatadas.

Es un emprendimiento entre la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y 62 cooperativas de Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y Córdoba. Reconoce como los finales propietarios a unos 50.000 productores agropecuarios quienes son asociados de las cooperativas primarias que integran la Asociación. “Es el emprendimiento industrial más grande de la historia de la Asociación de Cooperativas Argentinas, que demandó una inversión de 150 millones de dólares”, destaca el Presidente de la entidad Augusto González Alzaga.

ACABio comenzó a entregar etanol a las petroleras en abril de 2014. En los doce meses del ejercicio cerrado el pasado 30 de junio, los despachos de etanol combustible aplicado a los respectivos cupos mensuales alcanzaron los 128.263 metros cúbicos.

“Esto significa que 1 cada 60 automóviles nafteros de Argentina, ha funcionado todo el año con combustible de ACABio”, grafica Santiago Acquaroli, Gerente de ACABio.

Igual, Acquaroli no chocó contra el techo: “La capacidad de producción de ACA Bio, ubicada en la zona industrial de Villa María, provincia de Córdoba, es de 153.000 metros cúbicos de etanol por año”.

Para la producción anual se procesaron 323.500 toneladas de maíz provenientes de Cooperativas y otros centros de la provincia de Córdoba. Además del etanol, se obtuvieron otros co-productos: 162.500 toneladas de burlanda W35 (versión húmeda), 40.350 toneladas de DDGS 90 (granos destilados secos con solubles), 1.480 toneladas de aceite para destino industrial y 11.300 toneladas de dióxido de carbono (dióxido de carbono).

El complejo industrial se concibió para dar más valor el grano de maíz, obteniendo energía y alimentos. Del almidón del cereal se obtiene el biocombustible, los granos destilados se destinan a la alimentación de ganado de carne y leche, y desde hace poco tiempo, para alimentar los cerdos del criadero Yanquetruz de ACA ubicado en la provincia de San Luis.

La cuestión del impacto ambiental es clave. Más allá de lo que implica la sustitución de combustible fósil por renovable, ACA Bio apuntó a una tecnología que no genera efluentes del proceso industrial. Al mismo tiempo co-genera la propia energía eléctrica que consume la planta, a partir de los excedentes de vapor del proceso industrial. Y desde fines de 2015 se recupera el dióxido de carbono, que se origina en la fermentación del maíz y antes se venteaba. Hoy se vende a los productores de bebidas gasificadas, reemplazando el gas de origen fósil que utilizaba una empresa de la zona. “Se trata de obtener lo máximo posible del grano de maíz”, comenta Víctor Accastello, Director de Insumos Agropecuarios e Industrias de ACA.

La concepción de esta planta industrial encaja en el modelo de triple impacto. Tiene fuerte implicancia económica, ya que permite generar más valor sobre el grano de maíz, y los excedentes económicos se distribuyen entre las Cooperativas asociadas. Tiene impacto social, ya que se abastece de maíz cercano al predio industrial, y los granos destilados se venden a propietarios de feedlots y tambos cercanos a Villa María.

“El balance ambiental de ACA Bio es inmejorable”, concluyó el directivo de ACA. Además, la planta logró la certificación de las normas ISO 14001:2004 y OHSAS 18001:2007 –explica Accastello- correspondientes al cuidado del medio ambiente y a la mejora de la gestión de salud y seguridad en el trabajo”.

La entidad realizó un estudio de la huella de carbono del etanol, arrojando como resultado que si se considera desde la producción del maíz hasta la entrega del etanol en la puerta de la refinería para su mezcla, el etanol genera un 60% menos de emisiones de gases de efecto invernadero que la producción de nafta a través de hidrocarburos.

La construcción de ACA Bio demandó 16 meses y 10 días desde el primer movimiento de suelo hasta el inicio de la molienda de maíz.

“El layout de la planta industrial fue concebido para duplicar la capacidad productiva, lo que nos permitiría elevar la producción a 300.000 metros cúbicos de etanol por año”, menciona el presidente de la entidad Augusto González Álzaga.

“Estamos atentos a la evolución del marco jurídico referido a la producción y comercialización de bioetanol en Argentina, y si las reglas de juego son claras y estables en el tiempo, estaremos listos para invertir”, concluyó el titular de ACA.

 

CLARIN / RURAL

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