Cómo puede impactar en el campo una reforma tributaria

     El sobreendeudamiento consolida altísimos niveles de gasto público en los tres niveles y la financiación de casi cualquier proyecto.

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  • El campo se beneficiaría de una reforma tributaria.

No puede negarse que la Argentina es un gran país. De dos éxitos conseguimos, como resultado, tener dos problemas.

Éxito 1

Nadie duda que el acceso al mercado internacional de capitales de la Nación, provincias y empresas privadas es un éxito formidable y que el Estado Nacional haya conseguido ya colocar deuda para cubrir la mitad de sus necesidades de financiamiento de 2017 da gran tranquilidad.

Éxito 2

El blanqueo superó las expectativas. Se puede financiar la reparación histórica de los jubilados y sobra plata.

¿Cuáles son los dos problemas?

El sobreendeudamiento consolida altísimos niveles de gasto público en los tres niveles y la financiación de casi cualquier proyecto, incluso los menos racionales como satélites y reactores nucleares. Por eso, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne anunció una pauta de déficit primario del 4,2% del PBI cuando, en enero de 2016, el ex ministro Alfonso Prat Gay había previsto el 3,3%, para 2017.

El formidable ingreso de dólares aumentó las reservas, a tal punto que hoy tenemos un dólar de convertibilidad similar al del mercado. La entrada de divisas, que no tienen demanda, obliga a soportar -por lo menos hasta las elecciones- un relativo atraso del tipo de cambio, que dificultará la comercialización de la cosecha, así como perjudicará la competitividad externa de nuestro país.

Por eso, en esta nota se propone una inmediata reforma tributaria, parcial, pero posible para encarar desde el 15 de marzo. Con los recursos que hay, el momento de encarar la reforma tributaria es hoy. En febrero del año que viene ya no tendremos los efectos del blanqueo y no sabemos cómo va a ser la cosecha.

Proponemos tres cambios parciales

  • Reducción del 17,1 al 10% en el impuesto a los combustibles que grava al gasoil. La incidencia de esta medida en el presupuesto es baja, pero tiene un formidable efecto multiplicador en el agro y, en general, en todos los fletes camioneros. Si el Gobierno tuviera miedo del efecto fiscal, puede aplicarla por seis meses y evaluar sus consecuencias. La reactivación de la economía, que se verá desde el segundo trimestre, puede licuar los costos fiscales.
  • Bajar, por seis meses, la alícuota del impuesto a los débitos y créditos bancarios, que recauda aproximadamente 1,5% del PBI. Hoy se paga, en total, el 1,2%. Por seis meses, convendría reducirlo al 1%: 0,50% para el débito y 0,50% para el crédito. Una vez más, con la buena recaudación de enero, podemos atrevernos a correr ciertos riesgos y ayudaría a la baja de costos.
  • Creación de un fondo, coadministrado entre Nación y Provincias para eliminar por etapas o por sectores, el impuesto a los ingresos brutos. Hace 25 años que se propone la transformación de este impuesto, hoy en cascada, que grava acumulativamente las cuatro etapas de la producción, en un impuesto a las ventas finales, como es el Tax en los Estados Unidos. Por supuesto, nunca sucedió. De las cuatro etapas: materias primas, industria, mayorista y minorista se propone eliminar el impuesto en la primera etapa. Esto podría significar una caída anual de $ 80.000 a 90.000 millones en la recaudación de las provincias.

El Fondo a crearse podría tener tres financiamientos: a) congelamiento del gasto de consumo del Tesoro Nacional en los niveles de 2016, es decir un ahorro, al menos presupuestario, de $ 73.886 millones; b) aplicación al fondo de la recaudación por multas del blanqueo luego de cubrir los $ 90.000 millones necesarios para la reparación histórica de los jubilados y c) disminución de los sueldos de los funcionarios políticos, para que sólo perciban “la paritaria” del 18% que propone el oficialismo, y no el 36,7% en que aumentara la cuenta remuneraciones del Tesoro nacional, en enero.

Si de resultas de un error de cálculo en la aplicación de esta reforma, hubiera un crecimiento en las necesidades de financiamiento del Estado Nacional, poco costaría aumentar un poquito el endeudamiento que, según el ministro de Finanzas Luis Caputo, alcanzaría los US$ 41.000 millones en el año, entre refinanciación y deuda nueva.

Sería una muy buena noticia que haber contraído deuda permite bajar costos y bajar precios, a la vez que empezar a eliminar impuestos distorsivos, en lugar de financiar viáticos, gastos innecesarios y autos con chofer de funcionarios. Siempre bajar gasoil, cheque e ingresos brutos le va a venir bien al campo.

La Nación / Campo

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