El trigo en la zona núcleo, entre nuevos controles para roya y la amenaza de las chinches

Los trigos más adelantados en la zona núcleo están empezando a transitar su período crítico y las condiciones ambientales vienen acompañando de manera diferencial a los lotes.

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La principal limitante de los sistemas en secano (sin riego), que es lograr una buena provisión de agua para su crecimiento y desarrollo, está asegurada, ya que durante muy breves lapsos y en escasos lotes ubicados en lomas sin napa, y con baja cobertura, experimentaron un poco de deficiencias hídricas que rápidamente fueron cubiertos por las lluvias siguientes.

 

La contracara son los lotes ubicados en bajos sin posibilidad de buen escurrimiento, que están empezando a sufrir encharcamientos temporarios que amenazan el futuro del cultivo de cara a la época de lluvias primaverales.

Las chinches, un dolor de cabeza para el trigo en la zona núcleo

Las chinches, un dolor de cabeza para el trigo en la zona núcleo.

El escenario de alta humedad acompañó durante todo el ciclo, se generaron condiciones predisponentes para la aparición y proliferación de enfermedades, principalmente roya amarilla y mancha amarilla. Tal es así que en numerosos lotes se están empezando a reiterar tratamientos de control sobre roya amarilla.

Otra característica de éstas últimas campañas es la aparición de numerosas chinches en los trigos, especialmente de Nezara Viridula (chinche verde)

Se están encontrando algunas hojas banderas afectadas, con la consecuencia de la disminución del aporte de asimilados a la espiga. Recordemos que altas intensidades de chinches verdes pueden dejarnos espigas blancas totales o por partes, ya que el síntoma observado se detecta en el lugar donde la chinche picó y se puede confundir con otros factores como fusarium o frío.

Este síntoma encontrado es la consecuencia del mayor daño que pueden producir estos hemípteros en los trigos, y es debido a que se encuentran en estado de espiga embuchada donde las chinches introducen su estilete y saliva en el raquis de la espiga cortando el tránsito hacia los granos.

En ataques posteriores como en etapa de formación de grano y llenado, las picaduras causan deterioros de diferente magnitud en función de la especie y el grado de infestación, lo que puede dejar como resultado desde una disminución del peso de mil granos hasta alguna alteración de la calidad panadera.

Hay que monitorear el lote, teniendo en cuenta que las borduras y cabeceras son las que al inicio de la colonización poseen mayor cantidad de chinches adultas. También hay que considerar el horario de muestreo recordando que se mueven en la planta de acuerdo al gradiente térmico, donde es más sencillo visualizarlas en la parte superior del cultivo en horarios que no sean topes de temperaturas.

Según trabajos del INTA, existe una disminución significativa de rendimiento, desde un 15% a partir de 5 a 8 chinches por metro cuadrado en etapa de espigazón, lo que indicaría 1,5 chinches por metro lineal en trigos sembrados a 20 centímetros entre hileras.

LA NACION / CAMPO

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