Los beneficios del monitoreo de cultivos por Daniel Igarzábal

Formo parte del equipo de Halcón, una empresa de monitoreo de cultivos del norte de Córdoba.

Monitorear es una tarea profesional que implica una formación especial, diferente a la antigua práctica de los “plagueros”. No quiere decir que necesariamente lo deba efectuar un profesional ingeniero agrónomo, pero sí coordinar, supervisar y evaluar los resultados. Las decisiones que toma el profesional a partir de un buen diagnóstico son sustancialmente distintas a las habituales de “lo hago porque todos lo están haciendo”, Las plagas, enfermedades y malezas constituyen uno de los problemas derivados de la modificación del ambiente y redunda en menores rendimientos. Cada año se presentan de una manera diferente. Es que el hombre es muy reciente en la superficie del planeta (menos de 40.000 años), mientras que los insectos ya llevan más de 400 millones de años de experiencia. Pretender controlarlos con un producto o con algún organismo genéticamente modificado con algún grado de tolerancia es subestimar la fuerza natural de adaptación.

El monitoreo sienta las bases para compatibilizar el ambiente con la producción, ya que, al tener una radiografía permanente de los lotes, el uso de insumos fitosanitarios se optimiza. Se utilizan solo cuando es necesario y se decide cual usar de acuerdo a la presencia de otros organismos.

Aunque muchos productores consideran al monitoreo como un costo más de producción, se trata de una inversión. Esta inversión evita costos innecesarios, tanto económicos como ambientales. En la Argentina el monitoreo va tomando cada vez mayor relevancia. A principio de los años 2000 apenas se monitoreaba un 5% de la superficie de soja. Hoy en día más del 50% de los productores conocen los beneficios del monitoreo y, con mayor o menor técnica, monitorean el cultivo.


El monitoreo integral de cultivos es una práctica que constituye la base de una agricultura planificada y es a la vez un registro de trazabilidad. Los mercados internacionales pondrán cada vez más barreras para la comercialización, y una de las más cercanas es la del control exhaustivo de residuos de productos químicos usados para la defensa de los cultivos.ß

 

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