Macri y la incumplida promesa de campaña de no bajar retenciones a la soja.

Tal vez porque se percibe como una amenaza que el Presidente no cumpla una promesa electoral, Mauricio Macri decidió dar hoy la cara y en Olivos, frente a las entidades del campo, entre otros invitados especiales, explicaría por qué no puede reducir nuevamente en 5% las retenciones a la soja.

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Con las cuentas públicas en rojo y demandas de los sectores más vulnerables, además de los sindicatos, “políticamente no se puede anunciar un beneficio al campo”, comentó a Clarín un asesor de la Casa Rosada. No hay magia. Y Macri buscaría esta tarde a las 18 minimizar el impacto. El encuentro se diseñó el fin de semana al compás de una estrategia comunicacional que sostiene que hay que poner el pecho a las malas noticias. Ya lo hizo el Presidente con la pobreza.

Una muestra de que se decidió sin preámbulos, es que Dardo Chiesa, jefe de CRA tuvo que suspender un viaje a Chile imaginado para exportarles más carne. Ayer Luis Miguel Etchevehere, titular de la Rural y cercano a Macri, aseguró no saber qué iban a comunicarles. “Iremos muy expectantes”, dijo.

Hubo un intento, por parte del ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, para que fueran las propias entidades del agro que renunciaran a ese 5% adicional, que recorta las retenciones de la soja del 30% actual al 25%. Pero el pedido no encajó en el sistema de creencias de esas organizaciones. Chiesa explica que las economías del Norte, motorizadas por la soja, son las principales perjudicadas. Según la Bolsa de Rosario, el 5% adicional de retenciones equivale a US$ 1.000 millones.

El anuncio del Presidente coincide con el arranque de la siembra de soja. El último sábado por la noche el tema sobrevoló el festejo por los 75 años de la Rural de la bonaerense Lobos. Allí se comentó que si bien las cosas mejoraron en la pampa húmeda, a lo que se añade el resurgimiento de la ganadería, hay producciones como la lechera en terapia intensiva. A eso se suman complicaciones en casi todas las economías regionales.

“El país no es Pergamino”, apuntó Chiesa. En el que se denomina el triángulo de oro, el cultivo de soja tiene rindes que superan 4.500 kilos por hectárea frente a los 2.000 del Norte del país.

“El tipo de cambio que se atrasó frente a la inflación y una presión impositiva en 54%, son el enemigo de la competitividad”, resumió Chiesa.

Fuente: Diario Clarín.

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