Con una estimación inicial de 14,8 millones de toneladas, la cosecha se perfila como la tercera mejor de los últimos 15 años. Sin embargo, el déficit hídrico registrado desde finales de diciembre ha recortado las expectativas iniciales y enciende las alarmas para la soja de primera.
La campaña de maíz 2025/26 en la región núcleo de Argentina muestra un panorama de crecimiento significativo respecto al ciclo anterior, aunque con el «sabor agridulce» de haber perdido el potencial de un rinde récord debido a factores climáticos recientes,. Según la primera estimación de la campaña, se proyecta una producción de 14,8 millones de toneladas (Mt), lo que representa un incremento del 20% (3,3 Mt adicionales) en comparación con los 11,5 Mt obtenidos el año pasado.
Este volumen se sustenta en dos pilares: un aumento del 10% en la superficie sembrada y una recuperación del rendimiento promedio, que actualmente se estima en 98 qq/ha, superando ampliamente los 82 qq/ha de la campaña 2024/25. A diferencia del ciclo previo, donde el estrés hídrico fue prolongado y severo desde el inicio, esta campaña contó con mejores reservas de agua en el suelo y lluvias recurrentes durante gran parte del ciclo. No obstante, la interrupción de las precipitaciones el pasado 24 de diciembre, justo en el cierre del período crítico del maíz temprano, provocó que la proyección inicial de 15,5 Mt se viera reducida.
El impacto de un enero seco
La situación climática en el inicio de 2025 ha sido determinante. Durante los primeros 14 días de enero, la región núcleo registró un 48% menos de lluvias de lo habitual, con un promedio de apenas 13 mm frente a la media histórica de 60 mm,. Zonas del sudeste de Córdoba, como Canals y Guatimozín, no registraron milimetrajes, dejando las reservas de agua en niveles de «escasa a sequía» en gran parte del corazón productivo.
Este escenario ha generado disparidades regionales:
• Zonas con buen desempeño: En localidades como Carlos Pellegrini y Bombal, el maíz sostiene un potencial muy bueno gracias a lluvias aisladas, manteniendo espigas prácticamente completas.
• Zonas castigadas: En el centro-sur santafesino y sudeste cordobés, se reportan fallas en el llenado de granos. En Cañada de Gómez, los técnicos advierten sobre espigas más livianas que terminaron su llenado 10 días antes de lo previsto, mientras que en María Susana se estiman rindes un 20% por debajo del año pasado.
La soja bajo la lupa
La falta de agua no solo afecta al maíz. La soja de primera ha comenzado a transitar su período crítico (fructificación y floración) con señales de alerta. La condición de los lotes calificados como «excelentes y muy buenos» cayó 10 puntos porcentuales en la última semana, situándose en un 65%, debido a las altas temperaturas y la ausencia de lluvias. Aunque los síntomas de estrés se concentran por ahora en suelos de menor calidad, los productores señalan que un evento de lluvia inmediato es crucial para no comprometer el potencial de rinde.
Por su parte, la soja de segunda se mantiene en etapa vegetativa con baja demanda hídrica, aunque ya se observa una desaceleración en su crecimiento en zonas como Marcos Juárez.
Expectativas por el pronóstico
Tras una semana de lluvias insuficientes, el sector agrícola mantiene sus expectativas en los pronósticos actuales. Al jueves 15 de enero, ya se han registrado algunos chaparrones aislados en localidades como Carlos Pellegrini (15 mm) e Irigoyen (4 mm). La evolución de los cultivos dependerá de la intensidad con la que un nuevo frente frío logre confrontar la masa de aire cálido instalada en la región.


