Hacia una Nueva Frontera Agrícola: El Despegue de los Drones en Nuestro Campo

La profesionalización de pilotos y la incorporación de tecnología de precisión impulsan la eficiencia, crean empleos de alta remuneración y consolidan al agro como el motor de la innovación nacional.

Argentina se encuentra ante una transformación sin precedentes en el sector productivo más vital, según datos en el portal de Expoagro.com. La tecnología de los drones, o Aeronaves Remotamente Pilotadas (RPA), ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en un aliado estratégico del presente. Hemos sido testigos de un crecimiento exponencial: de apenas 20 unidades operando en 2020, proyectamos alcanzar las 2000 unidades para el año 2025, lo que demuestra que esta herramienta llegó para quedarse y revolucionar la agricultura de precisión.

Una Nueva Salida Laboral con Futuro

Según explica Martín Ruben Martin, CEO de Drones Vip, la orimera empresa en capacitar pilotos, señala que «uno de los pilares de mi gestión es la creación de empleo de calidad, y la profesionalización en el manejo de drones. Esto se presenta como una alternativa excepcional. Hoy, un piloto profesional puede percibir ingresos que oscilan entre los 1,5 y los 5 millones de pesos, consolidándose como un «nuevo oficio» con una salida laboral inmediata y robusta. No se trata solo de volar un equipo; se trata de una especialización técnica que permite a nuestros jóvenes y trabajadores del campo insertarse en la economía del conocimiento».

Para garantizar la seguridad y la excelencia, es fundamental la certificación de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). «Instituciones como Drones Vip, el primer Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC) Tipo III en el país, ya han capacitado a más de 55 mil alumnos en diversas áreas, desde el agro hasta la vigilancia y la construcción», señala Martín. El proceso es accesible pero riguroso: requiere el secundario completo, un certificado médico aeronáutico y una capacitación de tres meses que combina teoría virtual con prácticas intensivas de vuelo.

Eficiencia, Productividad y Sostenibilidad

La integración de drones en el agro no solo beneficia al trabajador, sino que transforma la rentabilidad del productor. Mediante el uso de fotogrametría, cámaras multiespectrales y análisis de estrés hídrico, es posible optimizar el uso de insumos, aplicando fitosanitarios o fertilizantes solo donde es estrictamente necesario. Esta precisión permite un ahorro de hasta el 90% del producto, minimizando significativamente el impacto ambiental y reduciendo costos operativos.

Además, estas aeronaves cumplen funciones críticas donde la maquinaria tradicional no llega, desde la siembra al voleo y la aspersión en terrenos difíciles, hasta el conteo de ganado y la agrimensura. Incluso cuentan con una «caja negra» que garantiza la trazabilidad judiciable de todas las operaciones, otorgando una transparencia total en el uso de la tecnología.

Una Inversión que se Paga Sola

Si bien la inversión inicial en estos equipos puede rondar entre los 30 y 60 mil dólares, la eficiencia que aportan es de tal magnitud que el equipo se amortiza en un periodo de seis meses a un año. Con una vida útil de hasta cinco años, el dron no es un gasto, sino una herramienta competitiva que otorga eficacia en cada hectárea.

Finalmente, Martín destacó que «su compromiso como titular de la compañía es seguir fomentando este cambio de mentalidad. Estamos desregulando el uso de drones en el campo para facilitar su adopción, pero siempre bajo el marco de la profesionalización y el cumplimiento normativo. El campo argentino está volando alto, y con esta tecnología, no tiene techo», sintetizó en el portal de noticias de Expoagro.com

Fuente: Expoagro – Nota de Paola Papaleo