Efluentes porcinos: el «oro líquido» que rinde hasta 200 dólares adicionales por hectárea

Investigaciones del INTA Manfredi demuestran que el uso agronómico de residuos pecuarios, bajo una planificación técnica y normativa adecuada, permite obtener una campaña extra de granos cada tres o cinco años, mejorando drásticamente la salud del suelo.

En la región central del país, el tratamiento de residuos en sistemas productivos intensivos ha dejado de ser un problema ambiental para transformarse en una oportunidad estratégica. El INTA viene liderando diversas líneas de investigación en tecnologías de tratamiento, que incluyen desde el compostaje hasta la separación de sólidos mediante sistemas de tornillos y pantallas, respondiendo a la creciente demanda de los sectores tambero y porcino.

Específicamente en Córdoba, un trabajo conjunto con la Cámara de Productores Porcinos ha permitido evaluar el uso agronómico de efluentes en sistemas de confinamiento. A través de un equipo de riego de pivot central, se han completado ocho campañas consecutivas de evaluación (y se encamina hacia la novena), analizando el rendimiento de los cultivos y las propiedades físicas y químicas del suelo.

Resultados contundentes en rinde y suelo

Los datos obtenidos tras ocho años de ensayos en cultivos extensivos de soja y maíz son reveladores. En el caso del maíz, el incremento de rendimiento acumulado gracias a la aplicación de efluentes equivale a un año más de producción cada tres campañas en comparación con los lotes testigo. Para la soja, esta ventaja se traduce en una campaña extra cada cinco años.

Más allá del rendimiento inmediato, el impacto en la fertilidad del suelo es profundo:

Fósforo: Se logró incrementar casi seis veces el contenido original en las parcelas tratadas.

Micronutrientes: Se registraron mejoras significativas en los niveles de cobre, zinc y materia orgánica.

El factor económico y la necesidad de regulación

Desde la perspectiva del negocio, la eficiencia es notable. Mientras que el gasto de aplicación promedio se sitúa entre 1 y 1,40 dólares, el beneficio económico neto para el productor alcanza casi los 200 dólares por hectárea por año.

Sin embargo, los expertos advierten que este éxito no es producto del azar. Para lograr estos números, es fundamental contar con una normativa acorde a los sistemas modernos de producción. Aunque Córdoba ya regula estas prácticas, muchas provincias aún carecen de legislación específica para el uso agronómico.

La clave del manejo reside en la planificación técnica: no se puede dosificar sin realizar previamente una evaluación del contenido nutricional del suelo (es decir, la oferta inicial) y un análisis del efluente o subproducto a utilizar. Solo a partir de ese balance, y considerando el cultivo a sembrar, se define la dosis, la tecnología de aplicación más adecuada y el posterior monitoreo de los beneficios físicos, químicos y biológicos obtenidos en el campo.

Fuente: INTA. Pampero TV