El mercado inmobiliario rural retoma el dinamismo: de la escasez de oferta al optimismo para 2026

Tras una breve desaceleración por la incertidumbre política en la provincia de Buenos Aires, la demanda de campos vuelve a fortalecerse. La baja disponibilidad de tierras de alta calidad edafológica presiona los precios al alza, mientras el sector aguarda definiciones sobre la Ley de Tierras y el cepo cambiario.

El mercado de tierras rurales en Argentina atraviesa un ciclo de reconfiguración marcado por la firmeza de la demanda y una oferta que no logra seguirle el ritmo. Durante el segundo semestre de 2025, la actividad mostró un nivel inicial positivo que luego se moderó debido, principalmente, a la escasez de oferta, fenómeno que comenzó en la Pampa Húmeda y se extendió a otras regiones.

Un quiebre político y la rápida reactivación

El panorama inmobiliario enfrentó un punto de inflexión tras la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, lo que generó un freno momentáneo en las operaciones debido a la erratismo de los mercados. Sin embargo, esta pausa fue breve: en octubre la dinámica se reactivó, recuperando el ritmo sostenido durante la primera mitad del año. Hacia el cierre del año, el optimismo se consolidó tras los resultados de las elecciones de medio término, proyectando una mayor gobernabilidad para 2026.

Tensión entre oferta y demanda

Actualmente, el mercado se caracteriza por un desequilibrio estructural: los campos se venden con mayor rapidez de lo que se reponen al mercado. Esta demanda intensa frente a una oferta escasa y volátil ha generado una presión alcista en los valores, permitiendo una recuperación de precios especialmente en los campos agrícolas de mejor calidad.

En cuanto a las tipologías más buscadas, el interés se centra primero en los campos agrícolas, para luego trasladarse a los mixtos y ganaderos. El sector ganadero ha ganado atractivo gracias a la sostenida demanda internacional de carne vacuna y la opinión favorable de especialistas, reactivando zonas que habían quedado relegadas.

Perfil del inversor y modalidades de pago

El comprador actual es mayoritariamente local y vinculado al sector agropecuario. En un contexto global de conflictos bélicos, la región se posiciona como un refugio seguro para los capitales, sumado a la percepción de un gobierno favorable al sector. Por el lado de los vendedores, predominan los «ciclos familiares cumplidos», donde múltiples herederos deciden no continuar con la explotación directa.

En términos de transacciones:

Zonas agrícolas: Las compras suelen ser al contado, aunque se debate una tasa de interés del 5% anual en dólares para saldos financiados.

Zonas ganaderas: Existe mayor flexibilidad con propuestas que incluyen amplias facilidades de pago.

Desafíos y asignaturas pendientes

A pesar del entusiasmo, persisten barreras para el pleno desarrollo del mercado. Los actores del sector señalan que la Ley de Tierras aún carece de definiciones jurídicas claras y que el cepo cambiario para personas jurídicas desincentiva la inversión al impedir el giro de dividendos.

Para que la valorización de los activos sea sostenible, el sector demanda políticas de largo plazo, tales como:

1. La eliminación definitiva o reducción gradual de los derechos de exportación (retenciones).

2. Bajas en las tasas de interés para el acceso al crédito productivo.

3. Estabilidad macroeconómica y una baja del riesgo país para atraer mayor interés inversor.

Conclusión y cautela profesional

El mercado cierra el año con firmeza, interrumpido únicamente por el impasse lógico de las festividades de diciembre. No obstante, el desafío para los operadores inmobiliarios será la prudencia al tasar, evitando excesos de optimismo en un contexto de valores firmes. La clave para sostener esta tendencia en 2026 residirá en la evolución del plan económico y la capacidad del país para ofrecer reglas claras y previsibles.

Fuente: InCAIR