Mientras algunas regiones recibieron «milímetros salvadores» que frenaron la caída de los rendimientos, el 20% de la soja de primera sigue en condiciones críticas y unos 200.0000 hectáreas de maíz tardío se encuentran en jaque por el estrés hídrico.
El panorama agrícola en la región núcleo de Argentina muestra un escenario de marcados contrastes tras una semana de intenso estrés termo-hídrico. Según los últimos relevamientos, el área de soja de primera calificada en condiciones regulares a malas subió al 20%, lo que representa un incremento de 5 puntos porcentuales respecto a la semana anterior. El deterioro se ha intensificado especialmente en la franja central y hacia el este, donde los técnicos advierten una caída del rinde potencial de entre el 20% y el 40%.
Sin embargo, el reciente desplazamiento de un centro de alta presión ha permitido el ingreso de lluvias claves en las últimas horas. Para muchas localidades, el agua llegó justo a tiempo para detener el deterioro del cultivo y renovar las expectativas de la campaña. En Pergamino, por ejemplo, se registraron 52 mm que, según los técnicos, permiten que el cultivo avance al menos 10 días más, considerando la campaña prácticamente «solucionada» en esa zona específica. En Teodelina y el extremo sur de Santa Fe, los registros de 10 a 50 mm también fueron calificados como «salvadores» para asegurar buenos rindes.
Zonas críticas y la amenaza de las plagas
A pesar del alivio general, el sudeste de Santa Fe continúa consolidándose como el epicentro de la sequía. En localidades como María Susana, Bigand y las cercanías de Rosario (Aldao, Figuera y San Jerónimo), la situación es calificada como «muy complicada». En estos sectores, no solo se reporta un escaso desarrollo de las plantas, sino también un intenso ataque de arañuela y trips, lo que obliga a controles diarios y genera pérdidas de rinde estimadas en un 20% respecto al potencial. En el departamento Constitución, el daño es aún más severo, alcanzando niveles del 30 al 40%.
El maíz tardío y la soja de segunda, los más comprometidos
La mayor preocupación actual se centra en los maíces tardíos y de segunda, con 200.000 hectáreas en jaque. Gran parte de estos cultivos en el centro-sur santafesino se encuentran en condición regular a mala y dependen de lluvias inmediatas antes de ingresar en su fase de floración. En zonas como Bigand y Carlos Pellegrini, ya se habla de recortes que llegan al 50% del potencial.
Por su parte, la soja de segunda también presenta un panorama reservado: el 30% de los cuadros está de regular a mala condición. La falta de agua durante enero detuvo el crecimiento, impidiendo que las plantas cierren el entresurco, lo que ha provocado una pérdida de más del 30% del potencial de producción en las zonas más castigadas.
Cosecha anticipada de maíz temprano
En contraste con la incertidumbre de los cultivos tardíos, el maíz temprano entra en su recta final con un rinde medio estimado en 108 qq/ha para la región. No obstante, debido a un «desecamiento abrupto» de las plantas, se espera que la cosecha se adelante unos 15 días, iniciando a mediados de febrero. Los resultados son variables: mientras que en María Susana se reportan rindes de hasta 117 qq/ha, en zonas más castigadas como Sanford los valores caen a un rango de entre 65 y 90 qq/ha, reflejando el impacto directo del déficit hídrico sobre el llenado de granos.
De cara a los próximos días, la inestabilidad climática continuará siendo el factor determinante, con pronósticos de nuevos frentes de tormenta para el inicio de la semana próxima que podrían terminar de estabilizar la situación en las áreas todavía sedientas.
Fuente: GEA. Guía Estratégica para el Agro


