A pesar de su resiliencia y adaptabilidad, el sorgo en Argentina aún está lejos de alcanzar su máximo potencial. Con nuevas genéticas y un manejo agronómico preciso, es posible transformar un promedio de 4.000 kg/ha en rendimientos que superen las 10 toneladas, posicionando a este cereal como una opción tan rentable y tecnológica como cualquier otro cultivo.
El sorgo, un cereal fundamental en Argentina por su probada adaptación a climas semiáridos y su eficiencia en el uso del agua, está experimentando una verdadera revolución tecnológica. A pesar de su potencial de rendimiento, que oscila entre 8.000 y 12.000 kg/ha, el promedio actual en campo se sitúa entre 4.000 y 5.000 kg/ha. Esta brecha, que puede superar los 4.000 kg/ha, se debe, en gran parte, a decisiones de manejo tomadas por inercia o por falta de información actualizada.
La recuperación del protagonismo del sorgo en los planteos productivos se debe a su resiliencia frente al estrés hídrico, su adaptabilidad a diversos ambientes y una mejor ecuación económica en comparación con cultivos más exigentes. La irrupción de nuevos híbridos de alto rendimiento, tolerancia a herbicidas específicos y soluciones integradas para el manejo de plagas ha elevado significativamente su techo productivo, ofreciendo una oportunidad concreta para que productores y asesores rediseñen sus estrategias agronómicas.
Pilares para la Maximización del Rendimiento
Para alcanzar el rendimiento potencial del sorgo, es crucial abordar varios aspectos del manejo del cultivo, como explica Federico Pisoni de RAGT Semillas:
• Elección Estratégica de Híbridos y Genética Superior:
◦ Es fundamental seleccionar híbridos adecuados y tecnológicamente superiores según el ambiente de cultivo. Una buena elección mejora el rendimiento, la tolerancia a plagas y enfermedades, y la adaptabilidad a diversas condiciones.
◦ Los híbridos de ciclo corto pueden lograr 10 toneladas por hectárea, mientras que los intermedios a largos tienen el potencial de alcanzar hasta 15 toneladas por hectárea en ambientes similares.
◦ RAGT Semillas destaca con materiales como el TOB 1078 IG, un híbrido granífero de altísimo potencial y doble propósito (grano seco/húmedo, silaje de alta calidad), y el TOB 1074 IG, un material doble propósito diseñado específicamente para silaje, combinando alta calidad forrajera con un excelente balance entre fibra y energía.
• Manejo Eficiente del Ciclo y Siembra:
◦ Ajustar el ciclo del híbrido a la ventana de siembra y al ambiente es una de las decisiones más rentables. En zonas de alto potencial hídrico, los híbridos largos maximizan biomasa y rendimiento final, mientras que en ambientes restrictivos, los materiales de ciclo intermedio o corto permiten escapar a golpes de calor y estrés hídrico terminal.
◦ La fecha de siembra óptima es crucial. Siembras tempranas ofrecen mayor potencialidad de rendimiento en años sin limitaciones hídricas, mientras que las siembras tardías brindan mayor estabilidad en años con restricciones hídricas, recomendándose híbridos de ciclo corto e intermedio para estas últimas. Es obligatorio planificar la siembra para que la encañazón y la floración, períodos de mayor consumo de agua, coincidan con la mejor provisión de agua. Además, la fecha de siembra impacta directamente sobre la exposición a pulgón amarillo, heladas y competencia de malezas.
◦ La siembra a placa representa un salto en precisión, permitiendo uniformar la distribución de plantas, mejorar el uso del espacio y evitar la competencia intraespecífica.
◦ La densidad de siembra es un factor clave: tanto densidades inferiores como superiores a las recomendadas pueden reducir el rendimiento. Se debe considerar la altura del híbrido y su tendencia al macollaje; a mayor altura, la densidad debe disminuir. En Argentina, un espaciamiento entre surcos de 52 cm es óptimo. La clave es lograr una emergencia rápida, pareja y con plantas equidistantes, posible con semilla calibrada y una buena estrategia de fertilización.
• Estrategias de Nutrición con Foco en Raíces:
◦ El sorgo responde muy bien a la nutrición estratégica, especialmente con densidades ajustadas y materiales de alto potencial.
◦ El uso de vivificantes y microgranulados en la siembra mejora la eficiencia del sistema radicular, fundamental para la exploración de agua y nutrientes.
◦ Para una fertilización eficiente, es crucial realizar un análisis de suelo, sin embargo, solo el 5% de los productores lo hace antes de la siembra.
◦ El sorgo requiere alrededor de 30 kg/ha de nitrógeno (N) por tonelada de grano. Se recomienda aplicar una parte al momento de la siembra y el resto como refertilización entre la etapa V4 y V6.
◦ Es fundamental aplicar una combinación equilibrada de nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes como zinc, calcio y magnesio, considerando la etapa de crecimiento y el rendimiento objetivo. La ubicación en bandas debajo de la semilla mejora el aprovechamiento del fósforo.
• Tecnologías Integradas para Control de Plagas y Malezas:
◦ La tecnología Igrowth® (híbridos tolerantes al herbicida imidazolinona) permite un manejo efectivo de malezas, incluyendo gramíneas difíciles y latifoliadas resistentes.
◦ Sprotect® es una tecnología clave para el control de plagas.
• Aplicación de Desecantes Pre-cosecha:
◦ El uso de desecantes permite una cosecha más limpia, unificando el estado de madurez de las panojas y evitando que el grano incremente su porcentaje de humedad por la incorporación de material verde.
Un Futuro Rentable para el Sorgo:
La implementación de estas estrategias permite que el sorgo se convierta en una opción tan rentable, tecnológica y eficiente como cualquier otro cultivo. Al cerrar la brecha entre el potencial y el rendimiento real, los productores argentinos pueden capitalizar plenamente las ventajas de este cereal resiliente y de alto rendimiento.
