Especialistas del INTA señalan que, aunque la sequía impactó zonas críticas del centro y sur del área agrícola, el pronóstico de nuevas precipitaciones y un marcado descenso de las temperaturas mejora las perspectivas para el desarrollo de los cultivos de verano.
El sector agropecuario argentino atraviesa un momento bisagra tras un mes de enero que, fiel a su importancia estratégica para los cultivos de secano en las regiones Pampeana y Chaqueña, presentó un escenario de contrastes hídricos. Según un informe publicado por Expoagro, mientras que en el norte del país la abundancia de lluvias permitió mantener niveles óptimos de humedad, una franja central y el sur de Buenos Aires sufrieron el rigor de la escasez de agua, dejando un saldo productivo heterogéneo.
Un enero de contrastes
Para la agricultura en las regiones Pampeana y Chaqueña, el clima de enero es decisivo, ya que la demanda de agua de los cultivos suele superar ampliamente el promedio de precipitaciones. Durante el primer mes de 2026, las lluvias se concentraron inicialmente en el norte del área agrícola, extendiéndose luego hacia sectores de Buenos Aires y La Pampa, pero dejando con registros muy bajos a una franja que atraviesa el sur de Entre Ríos, Santa Fe, el centro de Córdoba y el este de San Luis.
Esta distribución generó lo que los expertos denominan una falta de «confort hídrico». Según Jorge Mercau, del INTA San Luis, mientras que en el norte el confort se mantuvo alto, en el oeste y el sur pampeano predominaron niveles bajos que, en algunos casos, terminaron en situaciones de sequía hacia finales de mes.
El impacto en los cultivos
El estado de la producción varía según la región y el ciclo de cada cultivo:
• Región Chaqueña: Los cultivos de verano se encuentran en etapa de implantación y cuentan con una buena recarga de agua para afrontar sus etapas críticas en marzo.
• Franja Central: Los maíces tempranos han sido los más perjudicados, con pérdidas totales en algunos planteos del oeste. Por su parte, los maíces tardíos y las sojas de primera inician su período crítico con signos de estrés, aunque las lluvias recientes han traído cierto alivio en el oeste.
• Sur de Buenos Aires: El panorama es complicado, con daños ya registrados en etapas críticas, especialmente para el girasol y otros cultivos de verano que requieren agua de manera urgente.
Febrero: un cambio de escenario alentador
A pesar de las dificultades, el pronóstico para la primera quincena de febrero configura un escenario más favorable que podría atenuar los daños. Natalia Gattinoni, meteoróloga del Instituto de Clima y Agua, explicó que se esperan eventos de lluvia asociados a sistemas frontales que dejarán acumulados de unos 30 mm en Córdoba, San Luis, La Pampa y Buenos Aires, pudiendo superar los 40 a 90 mm hacia mediados de mes en el norte y este del país.
Sin embargo, el factor determinante será el alivio térmico. Se prevé un marcado descenso de las temperaturas, lo que pondrá fin al estrés térmico registrado en enero y ofrecerá un ambiente más benévolo para que los cultivos puedan recuperarse y completar sus ciclos productivos, según informa Expoagro.
Fuente: Expoagro


