La firma de un nuevo convenio comercial habilita una cuota extra de exportación a un mercado de excelencia. El especialista Osvaldo Luna advierte que, para aprovechar este escenario, el sector ganadero debe mejorar la previsibilidad y aumentar el peso de faena en el corto plazo.
El Gobierno argentino ha formalizado un acuerdo comercial con los Estados Unidos que marca un hito para el sector agropecuario al habilitar una cuota de exportación extra de carne vacuna. Esta medida no solo representa un incremento en el volumen de ventas, sino que permite posicionar el producto argentino en un mercado de altísima exigencia donde la calidad es el factor determinante. Según Osvaldo Luna, consultor ganadero, docente universitario en producción ganadera y miembro CREA Córdoba Norte, «este acuerdo se produce en un marco de trabajo que busca brindar previsibilidad a las cadenas productivas para los próximos años».
«Sin lugar a dudas, este escenario se presenta como una «gran oportunidad» para los ganaderos locales, permitiéndoles diferenciar su producción en el exterior», expresó el consultor ganadero a MundoAgro. No obstante, el análisis de Luna sugiere que el éxito no está garantizado solo por la apertura del mercado; «ahora el desafío se traslada tranqueras adentro», expresa. Es porque «la ganadería argentina, que ha mostrado un estancamiento en su crecimiento durante las últimas tres o cuatro décadas, se enfrenta a la necesidad de una transformación estructural para cubrir la demanda de animales con la calidad y el peso requeridos».
Osvaldo Luna destaca tres caminos hacia el crecimiento
Para responder a esta demanda, el especialista identifica tres vías posibles para mejorar la eficiencia del stock actual, que oscila entre las 52 y 54 millones de cabezas:
1. Aumentar el stock: Pasar de las existencias actuales a unas 70 millones de cabezas, una meta proyectada a largo plazo.
2. Mejorar la relación vaca-ternero: Incrementar la eficiencia reproductiva del actual 64-65% a más del 70%, logrando así más terneros por cada 100 vacas en el mediano plazo.
3. Incrementar el peso de faena: Esta es la estrategia recomendada para el corto plazo. En lugar de producir novillos de 400 kilos, el objetivo es superar los 500 kilos por animal para generar un mayor volumen de carne de exportación con los mismos recursos.
Desafíos y plazos: la pelota está en la cancha de los productores
A pesar del optimismo, los tiempos de la biología imponen su propio ritmo. Luna estima que «el corto plazo para ajustar el peso de faena demandará entre una y dos campañas (1 a 2 años)». En tanto, aclara, «las mejoras en la eficiencia reproductiva podrían tardar entre 5 y 6 años en consolidarse» a nivel país.
Finalmente, Luna expresó que «el camino hacia el mercado estadounidense no está exento de obstáculos». Factores como las condiciones climáticas, la necesidad de un financiamiento que aún no termina de activarse plenamente y la capacidad de gestión interna de las empresas ganaderas serán cruciales para determinar si Argentina podrá capturar esta oportunidad. «La previsibilidad es buena, pero esto no nos va a asegurar ni renta ni éxito; para eso tenemos que trabajar y planificar», concluyó Luna, enfatizando que ahora queda en manos del sector productivo dar la «vuelta de rosca» necesaria para cumplir con este nuevo desafío.


