El estudio realizado por el departamento de Economía de la Bolsa muestra detalles de producción, existencia de granos y volatilidad en los mercados por la guerra entre Rusia y Ucrania.
El conflicto entre Rusia y Ucrania generó un fuerte incremento en los precios de los commodities agrícolas, principalmente en trigo y maíz, donde ambos países presentan una posición relevante en el comercio mundial.
Si bien en las últimas semanas, los valores experimentaron recortes continúan en niveles elevados. La incertidumbre respecto al abastecimiento de sus mercados y la siembra del maíz y el trigo de primavera generan volatilidad en el mercado.
En el caso de la soja, los precios también registraron importantes subas por la guerra y la menor producción sudamericana. A nivel local, el incremento en los derechos de exportación para los
subproductos sojeros generó caídas en los precios.
Por otro lado, el aumento de la tasa de interés de referencia de Estados Unidos y las futuras subas podría tener un impacto negativo en los precios de los commodities.
Adicionalmente, en las próximas semanas tres variables tendrán un gran impacto en los valores internacionales de los granos: las perspectivas de siembra de maíz y soja en Estados Unidos, la evolución climática en Sudamérica durante la cosecha y la continuidad de la guerra en el Mar Negro.
Soja
La producción de soja en el hemisferio sur entra en su tramo final. En Argentina, más allá de las diferencias entre las estimaciones de organismos públicos y privados, se observa una caída respecto a la campaña 2020/21 producto de la sequía que atravesó gran parte del país. La Bolsa de Comercio de Rosario espera una producción de 40 millones de toneladas, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires 42 millones de toneladas y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos 43,5 millones de toneladas.
En Brasil, la cosecha presenta un avance cercano al 63%, por encima del 48% de igual fecha para el año previo. En este escenario, la Compañía Nacional de Abastecimiento recortó su estimación de producción en 2,7 millones de toneladas respecto a estimación de febrero, ubicándose en el menor valor de las últimas tres campañas. En relación con la campaña precedente representa una merma de 14,6 millones de toneladas. Esta caída obedece a un menor rendimiento promedio, que pasaría de 35,3 quintales por hectárea en 2020/21 a 30,2 quintales por hectárea en el ciclo actual por falta de precipitaciones en los principales Estados productores.
Respecto a las exportaciones y la molienda, el recorte sería de 11,3 millones de toneladas en relación con ciclo previo, menor a la merma en la cosecha, resultando en menores existencias finales.
En Paraguay, la producción alcanzaría 5,3 millones de toneladas lo cual representa una merma intercampaña de 4,6 millones de toneladas.
En conjunto, la oferta de soja de Brasil, Argentina y Paraguay para la campaña 2021/22 alcanzaría un volumen de 171 millones de toneladas, representando el menor valor en cuatro campañas y casi 28 millones de toneladas por debajo del ciclo previo.
De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, a nivel mundial y como consecuencia de los recortes en Paraguay, Brasil y Argentina, la producción caería respecto al ciclo precedente en 12,4 millones de toneladas. El consumo global fue reducido respecto a la estimación de febrero, pero se mantiene por encima de la producción, resultando en una caída en las existencias finales a su menor valor en seis campañas. De esta manera, la relación stocks/consumo caería, ubicándose levemente por encima del promedio histórico, y sería la más baja en ocho campañas.
Las importaciones de China, mayor consumidor mundial de la oleaginosa, fueron recortadas en 3 millones de toneladas respecto a la estimación de febrero, ubicándose en el nivel más bajo de las últimas 3 campañas. En este sentido, las exportaciones estadounidenses se ubican en torno al promedio, levemente por encima del 90% de lo proyectado, contrariamente al año anterior donde ya se había exportado la totalidad de la mercadería de la campaña.
Otro aspecto para considerar es la incertidumbre respecto a la producción de girasol y derivados en la zona del mar Muerto como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, debido a que actúan como sustitutos de los subproductos de la soja. Esta situación ha elevado los precios por encima de los USD 620 por tonelada, superando los máximos del año previo. Un dato importante a tener en cuenta y que podría introducir volatilidad al mercado, es la intención de siembra en Estados Unidos que se conocerá hacia fin de mes.
A la fecha, se comercializaron 40,2 millones de toneladas de soja, un 87% de la producción 2020/21, lo cual se encuentra levemente por debajo del promedio histórico. A pesar de precios internacionales elevados, no se observa una mayor retención de mercadería por parte de los productores para la época del año. Restando pocas semanas para el fin del ciclo comercio comercial, quedan unos 5,8 millones de toneladas por comercializar. Respecto a la nueva campaña, se han comercializado 10,8 millones de toneladas, de las cuales 7,7 millones de toneladas corresponden a mercadería con precio a fijar.
A nivel local, luego de una gran escalada en los precios, en los últimos días perdieron casi USD 50 por tonelada, influidos por el cierre de los registros de los derechos de exportación de harina y aceite soja, cuya reapertura se produjo con el incremento de los derechos de exportación de ambos productos.
Maíz
A la fecha ya han comenzado a cosecharse lotes sembrados de forma temprana en distintos puntos del país con resultados productivos por debajo de la media, mientras que los maíces tardíos, todavía en desarrollo, tendrían un mejor resultado, principalmente en la provincia de Córdoba. En este contexto, las previsiones de producción en Argentina se estiman en un promedio de 51 millones de toneladas según lo relevado por el USDA, la Bolsa de Comercio de Rosario y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Desde el Ministerio de Agricultura de la Nación aún no hay datos.
De acuerdo con los datos de la CONAB, el avance de cosecha del maíz de primera implantación se ubica en el 33,7% con una producción estimada de 24,4 millones de toneladas. Respecto al maíz de segunda implantación o safrinha, la siembra presenta un avance del 87,4% del área prevista, casi 16 puntos porcentuales por encima de igual fecha del año previo. En total, la producción de maíz brasilero sería de 112,3 millones de toneladas, lo cual representa un incremento de 25,4 millones de toneladas respecto a la campaña pasada y se mantiene en relación con el reporte del mes previo. Si bien la demanda continúa siendo fuerte, con un consumo interno récord de 76,5 millones de toneladas y exportaciones por 35 millones de toneladas (según el USDA serían de 43 millones de toneladas), los stocks no caerían debido al excelente volumen de producción.
En su último reporte, el USDA aumentó levemente la producción mundial de maíz, ubicándola por encima de los 1.200 millones de toneladas. El consumo fue corregido a la suba en 1,4 millones de toneladas respecto al reporte previo, donde alcanzaría un récord de 1.197 millones de toneladas. En este contexto, la relación stocks/consumo se ubicarían en el nivel más bajo de las últimas ocho campañas, cercana el promedio histórico.
De acuerdo con datos del USDA, las exportaciones de maíz de Rusia y Ucrania dan cuenta del 16% de las exportaciones mundiales. Debido al cierre de puertos del Mar Negro desde que comenzó el conflicto, el organismo norteamericano recortó las ventas externas de Ucrania, mientras que mantuvo las de Rusia debido a la posibilidad de que las mismas se embarquen en el Mar Caspio. Estados Unidos compensaría parcialmente las menores exportaciones de Ucrania, al igual que Argentina y Brasil donde en las siguientes semanas comenzarán los embarques.
Sumados a lo anterior la incertidumbre generada respecto a la siembra del cereal en Ucrania generó un impacto positivo en los valores. En Chicago, el precio del maíz se mantuvo en torno a los USD 295 por tonelada, USD 36 por encima desde el comienzo del conflicto.
En el mercado de Chicago, los fondos especulativos se encuentran comprados en su mayor valoren en diez meses, lo cual demuestra las expectativas de los operadores sobre aumentos futuros en el precio del maíz.
Al cierre de la campaña 2020/21, se llevan comercializadas 49,6 millones de toneladas, de las cuales 43,9 millones corresponden a compras del sector exportador, constituyendo el mayor valor en la historia. En relación con la campaña 2021/22, el sector ya adquirió 18,5 millones de toneladas, 850.000 toneladas menos que la campaña previa. Respecto a la cosecha, representa el 38% de la misma, ubicándose 10 puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas, demostrando la fortaleza del sector exportador.
En el mercado local, el precio en Rosario sufrió una caída de casi USD 30 por tonelada, influido por el comienzo de la cosecha que en unas semanas comenzará a tomar dinamismo. A pesar de esta caída, el precio sigue siendo elevado y se encuentra por encima de los valores registrados en los últimos años. Por otro lado, la mayor cosecha estimada de maíz safrinha en Brasil, que ingresará al mercado a la par de la cosecha de maíz tardío argentino, generando un aumento de oferta y competencia por mercados entre julio y septiembre, deprimirá los precios en esos meses con pases negativos de USD 26 por tonelada.
Trigo
En su último reporte de oferta y demanda el USDA aumentó la proyección de producción mundial en 2,1 millones de toneladas, principalmente por una mayor cosecha en Australia, alcanzando un récord de 778,5 millones toneladas. A pesar de que el consumo fue recortado en 800.000 toneladas se mantiene en un nivel récord y superando a la producción lo cual se traduce en una caída en las existencias finales. De esta manera, la relación stocks/consumo se ubica en el menor nivel en cinco campañas.
De acuerdo con el último reporte de Geoglam, el estado del cultivo en los principales países productores es favorable, con algunas situaciones de sequía en Europa y Estados Unidos, lo cual se refleja en el volumen de producción récord esperado, donde el conflicto es la principal fuente de incertidumbre ante la imposibilidad de sembrar el trigo de primavera en los países intervinientes y la cosecha del trigo de invierno en Ucrania.
Por otro lado, el conflicto del Mar Negro genera incertidumbre respecto a la provisión del cereal a nivel global. Al igual que en el caso del maíz, el cierre de puertos limita las exportaciones ucranianas. Por otro lado, Rusia implementó un cupo a la exportación lo cual provocaría un incremento en las ventas externas de la Unión Europea, India y Australia debido a sus cosechas abultadas y a precios competitivos. En línea con lo anterior, luego de la escalada de los precios al inicio del conflicto, las cotizaciones del trigo en Chicago han recortado las subas, pero se mantiene en por encima de los USD 400 por tonelada.
En Argentina, las compras de trigo por parte de la industria y la exportación han alcanzado un récord de 17,2 millones de toneladas a comienzos de marzo, el equivalente al 77% de la producción 2021/22, lo cual se encuentra 7 puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas. Esta mayor comercialización obedece a los mejores precios a nivel internacional como consecuencia del conflicto en el Mar Muerto y la demanda exportadora.
De esta manera, si bien los precios del cereal han caído en línea con Chicago, la fuerte demanda local evita caídas superiores y brinda sustento a la cotización en los próximos meses. Para la próxima campaña, el pase es negativo de hasta USD 32,5 por tonelada.
La producción de trigo en Brasil para 2022 sería de 7,9 millones de toneladas, 200.000 toneladas por encima del año previo, debido a una recuperación esperada en los rendimientos. En este contexto, sus importaciones de trigo caerían a 6,5 millones de toneladas, 500.000 toneladas por debajo de 2021, lo cual podría impactar de manera negativa sobre las importaciones que Brasil hace desde Argentina.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba.