Tras más de una década de investigación conjunta, el organismo estatal y la empresa privada lanzaron cultivares diseñados específicamente para enfrentar suelos salinos, mejorar la calidad del heno y reducir el riesgo de empaste en el pastoreo directo.
En un evento realizado en Oncativo, Córdoba, el INTA y la empresa Palo Verde oficializaron el lanzamiento de tres nuevas variedades de alfalfa, fruto de un convenio de vinculación tecnológica que se extiende por más de 13 años,. Estos materiales buscan dar respuesta a desafíos críticos de los sistemas productivos actuales, combinando productividad, persistencia y adaptación a ambientes específicos.
Tres soluciones para distintos escenarios
El desarrollo genético, coordinado por Ariel Odorizzi del INTA Manfredi, dio como resultado materiales con características diferenciales que ya han sido inscriptos ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE),.
1. Amaya PV INTA (Heno Premium): Esta variedad, categorizada como grado 10 (extremadamente sin reposo invernal), destaca por su elevada expresión multifoliolada, alcanzando un 80 % de multifoliosidad,. Según Odorizzi, esto permite incrementar la relación hoja/tallo y el contenido de proteína bruta, lo que la posiciona como una opción ideal para abastecer mercados exigentes de heno de alta calidad,.
2. Maltén PV INTA (Menor riesgo de empaste): Es una variedad de grado 8 desarrollada para mitigar el timpanismo en sistemas de pastoreo directo,. Valeria Arolfo, investigadora del INTA, detalló que tras ciclos de selección iniciados en 2010, se logró reducir en un 10,6 % el potencial timpanizante del material, sin sacrificar el perfil productivo del cultivo,.
3. Kumen PV INTA (Tolerancia a la salinidad): Pensada para zonas semiáridas y suelos problemáticos, esta alfalfa grado 9 fue mejorada para producir en ambientes salinos. Mónica Cornacchione, del INTA Santiago del Estero, destacó que el proceso de selección fenotípica se realizó en condiciones exigentes para asegurar la persistencia y el rendimiento donde otros materiales ven limitado su crecimiento,.
De la investigación al mercado
El proceso de llegada de estas semillas al productor se basa en un modelo de transferencia tecnológica: el INTA actúa como obtentor de la variedad y, tras su inscripción, transfiere el material a Palo Verde para su multiplicación y comercialización.
Actualmente, estos nuevos cultivares se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que cuenta con ensayos en 11 localidades, desde Chaco hasta Chubut. Esta red permite evaluar el comportamiento de las variedades frente a plagas, enfermedades y rendimientos en condiciones reales de uso, tanto en secano como bajo riego, generando información técnica de alto valor para los productores de todo el país,.


