Con una relación semilla/carne que se ha duplicado en varios segmentos y una mayor disponibilidad de insumos, el sector ganadero encuentra un escenario fértil para invertir en genética de alta calidad tras años de sequía.
El inicio de la campaña 2025/26 marca un punto de inflexión para la ganadería argentina. Tras varias temporadas marcadas por condiciones climáticas adversas que mermaron la productividad y la disponibilidad de semillas, el escenario actual presenta una reversión completa del fenómeno. La combinación de una oferta de semillas poco restringida, valores estabilizados y una mejora notable en los precios de la hacienda ha generado un cambio en los precios relativos que favorece ampliamente la inversión en el campo.
El salto en el poder de compra del ternero
Uno de los datos más contundentes de esta temporada es el incremento en el poder de compra del productor. Según explican especialistas del sector, mientras que el precio promedio de las especies forrajeras disminuyó un 9% en el último año, el valor del ternero destetado permite comprar en 2025 un 41% más de semillas que en el ciclo anterior.
Esta mejora en la relación semilla/carne es transversal a diversos cultivos, pero se vuelve especialmente atractiva cuando se apunta a segmentos genéticos de mayor valor. Juan Lus, especialista en semillas forrajeras, destaca que este contexto no solo es una oportunidad para recuperar pasturas malogradas por las sequías previas, sino que es el momento ideal para apostar por genética de calidad.
El mapa de las oportunidades por especie
El análisis detallado por cultivo revela beneficios significativos en la capacidad de adquisición:
• Alfalfa: El ternero puede comprar hoy un 22% más de semilla que en 2024. Resulta notable que la conveniencia económica aumenta a medida que mejora la calidad genética del material seleccionado.
• Festuca: En términos generales, la capacidad de compra creció un 41%. Sin embargo, en el caso de materiales premium, un mismo ternero puede adquirir un 65% más de semilla de calidad que el año pasado.
• Raigrás y Cereales: Gracias a cosechas excelentes y una estabilización del abastecimiento, los precios del raigrás anual retrocedieron más del 60%. Esto, sumado al valor de la hacienda, permite duplicar la cantidad de semilla comprable respecto a la campaña 2024/25, situación que se repite en los cereales de invierno.
• Agropiro: Esta especie, clave para ambientes de cría complejos, registró un fuerte retroceso en sus valores, permitiendo comprar un 71% más de semilla con el mismo animal.
Una inversión estratégica
La degradación que han sufrido las pasturas en los últimos años debido a las sucesivas sequías hace que la inversión actual no sea solo una cuestión de oportunidad de precios, sino una necesidad productiva. «Sin dudas, con este contexto tan favorable… es factible pensar que sería un año muy beneficioso para invertir seriamente en pasturas, especialmente aquellas de calidad», concluye Lus.
El escenario para 2026 se presenta así como una ventana inmejorable para que el productor ganadero recupere su capital forrajero y mejore la eficiencia de sus sistemas mediante la incorporación de tecnología en semillas.
Fuente: TodoAgro


