La bajante del Paraná podría extenderse hasta fin de año

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Tal análisis surge del doctor en Ciencias Atmosféricas José Luis Aiello. Y consideró que la provisión de lluvias a partir de septiembre va a ser menor a la normal, con un impacto negativo para los cultivos de la cosecha gruesa.

El doctor en Ciencias Atmosféricas José Luis Aiello, analizó las causas de la bajante histórica del río Paraná y realizó estimaciones de cara a los próximos meses. “Fundamentalmente se debe a la oferta de agua absolutamente deficitaria que hubo en el centro y sur de Brasil, que es donde comienzan los sistemas hidrológicos. En este momento estamos en la estación seca, no va a haber lluvias hasta por lo menos dentro de dos meses y después hay que ver con qué intensidad se restituyen. El eje central es una sequía prolongada, desde hace dos años y llegó a valores históricos y magistrales”, señaló el especialista.

Asimismo, indicó que “el fenómeno podría extenderse hasta fin de año. En Brasil, en ese sector, las lluvias comienzan a restituirse en octubre, es decir, recién en noviembre comienzan los sistemas precipitantes. Ahora bien, los modelos están mostrando que los sistemas precipitantes no van a tener la intensidad deseada, y en este caso hay que recomponer volúmenes de agua muy importantes”.

En tanto, Aiello explicó que “en el centro y sur de Brasil se produce el 80% del PBI del país vecino y la prioridad de ellos es abastecer a todas las industrias de energía eléctrica, y en esa región hay decenas de represas que se regulan por un modelo integrado. Y ellos van regulando sus cuencas en función del uso doméstico y del uso energético”.

“Para hablar en criollo, el agua no llega a la Argentina, a pesar de que hay algunas gestiones diplomáticas, no hay agua suficiente para generar ese abastecimiento, y de ahí los problemas que estamos teniendo”, graficó.

Por otra parte, el doctor en Ciencias Atmosféricas comentó que el efecto Niña no tiene influencia en Brasil. “Las lluvias dependen de efectos del Atlántico, de la provisión de flujos de humedad de la zona intratropical y hay varios forzantes que determinan el aporte de agua. Son procesos muy complicados, pero no son Niña-dependientes. Ahora bien, La Niña tiene un impacto definido en una zona que va de Río Grande do Sul y que llega el centro de la Región Pampeana, tampoco al sur de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, pero sí abarca el 80% de la Región Pampeana. El efecto de La Niña viene de la mano con lluvias por debajo de lo normal, fundamentalmente en el período octubre/marzo».

Y agregó: «Esto quiere decir que en caso de que La Niña se vuelva a instalar, y lo digo en potencial porque salimos de un evento Niña, hubo indicadores que mostraban una cierta neutralidad y nosotros somos muy cautos porque es un proceso muy difícil de entender, y esa neutralidad desapareció y hoy los modelos indican un 68% de probabilidad de que se instale La Niña”, desarrolló el especialista.

“Si eso es así –continuó-, la provisión de lluvias a partir de septiembre va a ser menor a la normal, con un impacto negativo para los cultivos de la cosecha gruesa. El 5 de agosto, GEA publicó un informe acerca de lo que nosotros pensamos de cómo iba a funcionar el Pacífico y La Niña y ayer GEA informó con claridad cómo son las intenciones de siembra y los primeros números de cosecha. Y el maíz, que es un cultivo que podría verse afectado por esa disminución de oferta de agua, a partir de septiembre, incrementa su superficie en un 6%. De esto se desprende que no hay una incorporación seria por parte del sector de cómo influencian estos efectos. Hay muchos mapas y poca física, y el problema es complejo y hay que entenderlo con claridad”.

Finalmente, Aiello sostuvo: “Por suerte el Atlántico en latitudes costeras argentinas está más caliente que lo normal y podía producir, habíamos dicho, fenómenos de flujos del este y se dieron. Y en las últimas lluvias hubo un pulso de agua interesante, pero que no afectó ni a Córdoba, el norte de Buenos Aires, Santa Fe ni al sur de Buenos Aires. Fue una franja central. Y la probabilidad que las precipitaciones sea menor que lo normal son importantes, pero la provisión de agua en el período que va de septiembre a marzo, donde se juegan los cereales y las oleaginosas de la cosecha gruesa, dependen de otros forzantes”.

Fuente: BCR News.