
En el INTA Pergamino, a mediados de los ´60, un italiano generó las primeras experiencias sembrando sin arar. En 1963 Marcelo Fagioli dejó su Monte Giberto natal y desde el puerto de Génova se embarcó rumbo a Argentina. Al poco tiempo ya trabajaba en la sección de Suelos del Instituto. Una mañana, intentando estudiar la capacidad del almacenamiento de agua, en el proceso demostró que el cultivo se podía implantar y desarrollar sin ninguna remoción del suelo logrando rendimientos similares. En ese entonces no lo sabía, pero acaba de dar los primeros pasos para la siembra directa, generando una revolución técnica que todavía produce réplicas y está detrás de cientos de innovaciones que le siguieron.
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