Presión impositiva récord en el sector tambero: 37 tributos consumen el 42% de las ventas

Un informe de Meprolsafe y Carsfe advierte que, pese al crecimiento productivo proyectado para 2026, la asfixiante carga fiscal fomenta la informalidad y pone en riesgo la sustentabilidad de los tambos argentinos.

El sector tambero argentino atraviesa una realidad paradójica. Según un reciente informe de la Mesa de Productores de Leche de la Provincia de Santa Fe (Meprolsafe) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), difundido por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), los productores se enfrentan a un escenario de rentabilidad amenazada a pesar de haber liderado el aumento mundial de producción en 2025.

Una carga «insoportable» El estudio revela que un empresario tambero debe afrontar un mínimo de 37 tributos anuales distribuidos entre los niveles nacional, provincial y municipal. Esta presión fiscal promedio representa hasta el 42% de las ventas de una empresa del sector, un «cóctel que invita al abandono» de la actividad.

Dentro de los impuestos nacionales gestionados por la ARCA (ex-AFIP), destaca el Impuesto a las Ganancias, con alícuotas de hasta el 35%, y el IVA, con una tasa general del 21% que las entidades piden reducir para favorecer el consumo de lácteos. Asimismo, los productores exigen la eliminación del impuesto al cheque y de los tributos sobre combustibles líquidos, los cuales encarecen los sistemas productivos y el transporte.

Impacto en la tecnología y la formalidad La eficiencia del sector también se ve lastrada por los impuestos internos a la tecnología y electrónicos. Según las entidades, la innovación productiva depende del acceso a estas herramientas, por lo que solicitan su eliminación directa. Por otro lado, la presión fiscal ha derivado en una informalidad superior al 40% en ventas, compras y recursos humanos, además de la aparición de productos fraudulentos en el mercado.

En el ámbito provincial y municipal, el panorama no es más alentador:

Ingresos Brutos (IIBB): Con alícuotas de entre el 1,5% y el 5% sobre la facturación bruta.

Impuesto inmobiliario rural y de sellos..

Tasas Municipales: Aplicadas muchas veces sin la contraprestación de los servicios correspondientes.

Desafíos y futuro para 2026 Para el inicio de 2026, el sector muestra un dinamismo productivo sostenido gracias a la eficiencia del productor y un clima favorable. Sin embargo, la desaparición paulatina de la inflación y la escalada de costos operativos están asfixiando los márgenes de ganancia.

Meprolsafe y Carsfe subrayan que es «indispensable» una reforma tributaria profunda que invite a la inversión y la formalidad. La prioridad para el 2026 es asegurar la sustentabilidad de los tambos frente a la presión fiscal para evitar que continúe el cierre de unidades productivas y se pierda la competitividad tanto en el mercado interno como en la exportación.

Fuente: CRA