Por el lado de la demanda, ni la exportación ni el consumo, de momento, están traccionando. En el caso de la exportación, la caída de valores que ha impuesto China, sumado a la compleja situación que enfrenta la industria exportadora -ahora más golpeada aún por la disminución del ritmo de devaluación anunciado por el gobierno-, restringe severamente su poder de compra. Por el lado del
consumo, si bien el fin de año pareció dinamizar ciertamente las compras, estacionalmente tanto enero como febrero no suelen ser meses de fuerte demanda y, por ende, de convalidación de mejoras en los valores de la carne.
Por el lado de la oferta, en lo que va de enero, el ritmo de envíos a faena, si bien resulta inferior a diciembre, aún se mantiene ligeramente por encima de los niveles registrados un año atrás, especialmente en novillos y novillitos.
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