
A medida que China avanza en su recuperación postpandemia, los cambios en los patrones de consumo y las fluctuaciones económicas imponen a Argentina la necesidad de adaptarse para mantener y fortalecer su posición en este mercado clave. En su último Lote de Noticias, Rosgan -el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario- repasó este tema y despejó algunos interrogantes de cara al futuro.
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Tomando valores promedio de agosto, vemos que el IGMAG refleja una suba interanual del 125% mientras
que el IPC -asumiendo una inflación del 12% para el último mes- arrojaría una suba del 123% interanual.
Del mismo modo, el precio de la carne, hasta el mes de julio -último dato publicado por el IPCVA- registraba
un aumento interanual del 75% contra una inflación acumulada a ese mes del 113% interanual.
Pero más allá de este análisis objetivo, el impacto real que recibe el consumidor no se rige tanto por
variaciones acumuladas sino por movimientos recientes. Al momento de asignar su presupuesto de
compra, el cálculo de cuánto debe destinar al consumo de un bien hoy en relación a lo que destinaba el mes
anterior es el que en definitiva determina la decisión de compra.

Aun con un claro cambio en el patrón climático, para muchas zonas productivas las lluvias están llegando a
destiempo mientras que para otras ni siquiera llegaron a concretarse.
El escenario más temido está ocurriendo, ya en pleno otoño, hay muy poco volumen de pasto acumulado
en los campos y un escaso nivel de reservas para transitar el invierno. Esto hace que, en la práctica,
los efectos de esta seca se prolonguen a pesar de la ocurrencia de lluvias.

A pesar del intento de recomposición en los precios de la hacienda que vimos a inicios de año con incrementos del orden del 50% promedio, la escalada inflacionaria
que devino en un contexto de consumo debilitado y elevada oferta de hacienda saliendo de los campos precipitadamente, no tardó en generar nuevos retrasos.

La pérdida de forrajes que ha generado esta seca está impulsado una importante faena directa de
vacas, pero también un nivel de encierre de invernada históricamente elevado para la época del año.
Lógicamente en años en los que el clima es el que manda, ya sea por seca o por exceso de lluvias, ningún
patrón de comportamiento logra ajustarse a su estacionalidad natural.

El 2021 fue un año donde la producción mundial de carne vacuna resultó en un cierto estancamiento o
al menos no acompañó la expansión registrada en el comercio mundial.
A pesar del crecimiento de Estados Unidos, India, e incluso China, la disminución de la producción en
Brasil y Australia debido a la reconstrucción del stock y posteriormente el impacto sufrido por Argentina a
causa de las restricciones impuestas a mediados de mayo, terminó de configurar un escenario de oferta
limitada.