Quesos cordobeses: una década de tradición y arte en el corazón productivo

La 10° edición de “La Noche de Nuestros Quesos” convirtió los productos lácteos en obras de arte museográficas, destacando la identidad productiva y cultural de las pymes de Córdoba

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Córdoba celebra la calidad láctea: El queso como patrimonio cultural

La 10° edición de “La Noche de Nuestros Quesos” se llevó a cabo el 20 de noviembre de 2025 en el emblemático Cabildo Histórico de la ciudad de Córdoba. Este evento, que celebra una década de vigencia ininterrumpida, es un sello característico de la provincia y tiene como objetivo principal impulsar la producción láctea local, resaltando la diversidad y calidad de los quesos cordobeses.

El encuentro fue organizado de manera articulada por el Ministerio de Bioagroindustria y la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), contando además con la colaboración de la Agencia ProCórdoba y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Los Quesos como Obras de Arte

En esta oportunidad, la propuesta innovó al presentar los quesos como verdaderas obras de arte, fruto del trabajo artesanal y comprometido de las pymes lácteas de Córdoba. A través de una curaduría inédita, los productos se organizaron en categorías sensoriales que establecían un diálogo con distintas corrientes pictóricas, incluyendo el impresionismo, el expresionismo abstracto, el barroco o el arte contemporáneo.

Cada tipo de queso—desde los hilados hasta los azules, y desde los blandos hasta los que son sin lactosa—fue interpretado con una clave estética, observando su textura, color, intensidad y narrativa propias. Esta mirada curatorial invita a los asistentes a un recorrido museográfico, animándolos a «degustar con los ojos» y «mirar con el paladar». El evento reafirma que el queso cordobés es patrimonio cultural, identidad productiva y una experiencia sensorial.

En la muestra participaron más de 40 pymes de toda la provincia, todas pertenecientes a Apymel. Las categorías exhibidas incluyeron una amplia gama de productos: Quesos Azules, Quesos Duros, Quesos Semiduros con Ojos y sin Ojos, Quesos Saborizados o Especiados, Quesos con Mohos Externos, Quesos Blandos, Quesos Sin Lactosa, Quesos Hilados, Quesos de Cabra y Otras Leches, además de Dulce de Leche, Crema y Manteca.

Fortalecimiento de la Cadena Láctea

El ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, destacó la importancia del evento como un reconocimiento a todos los actores de la cadena y sus producciones. Busso afirmó que este es el resultado de “diez años de trabajo articulado con el sector privado para poner en valor la cadena láctea” y visibilizar la producción del interior productivo de Córdoba. Recalcó que este tipo de encuentros demuestra que la calidad, la innovación y la identidad territorial se potencian cuando el Estado y el sector productivo trabajan y planifican juntos, asegurando que “la lechería e industria cordobesa es presente y futuro”.

Por su parte, Pablo Villano, presidente nacional de APYMEL, subrayó que el evento pone en valor los quesos cordobeses, calificados como productos excelentes, y el trabajo genuino de productores e industriales.

Villa María, Nodo Productivo Clave

“La Noche de Nuestros Quesos” se desarrolla en dos jornadas. Tras la primera noche en el Cabildo de Córdoba, la propuesta se trasladará a la ciudad de Villa María para una segunda jornada.

Villa María es un nodo natural para la industrialización de la leche, dada su ubicación estratégica en el corazón de la región central de Córdoba, rodeada de tambos y rutas logísticas claves para el desarrollo con agregado de valor local.

La fortaleza del sector para el crecimiento federal de Argentina es evidente en las cifras: las pymes lácteas cordobesas procesan aproximadamente 20.000 litros de leche diariamente. Estas empresas se enfocan en productos de alta rotación y fuerte arraigo territorial, utilizando métodos artesanales y tecnología tradicional para transformar la leche en quesos de distintas pastas, yogures, leche fluida y dulce de leche.

Un factor crucial de estas pymes es su impacto social y económico. Su menor mecanización implica una mayor demanda de mano de obra, generando alrededor de 10.000 empleos directos en pequeñas localidades. Muchas de estas empresas se abastecen de productores cercanos o cuentan con tambos propios, garantizando la calidad, reduciendo costos logísticos y fortaleciendo el vínculo con las comunidades rurales.