Acuerdo Unión Europea–Mercosur: Un horizonte de nuevas rutas comerciales para el agro argentino

La ratificación del histórico tratado tras 25 años de espera abre un mercado de más de 700 millones de personas, redefiniendo la rentabilidad de sectores clave como la soja y la carne, mientras exige una modernización urgente en trazabilidad y estrategia pública.

La reciente aprobación del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur por parte de los embajadores europeos marca un punto de inflexión tras un cuarto de siglo de negociaciones. Este avance no solo representa un hito diplomático, sino que proyecta la creación de un mercado integrado de más de 700 millones de personas, cuya firma oficial está prevista para realizarse en Paraguay. Para las cadenas agroindustriales argentinas, este escenario implica un impacto directo en los precios, márgenes de ganancia y la diversificación de los destinos de exportación.

Sectores clave y la disputa por la soja

Uno de los cambios más disruptivos se observa en el complejo sojero. Según análisis de la consultora Endógena, la combinación de una posible baja en las retenciones internas y la reducción de aranceles en el bloque europeo podría alterar el mapa global de exportaciones. Exportar soja a la Unión Europea podría resultar incluso más beneficioso que hacerlo hacia China, modificando la lógica comercial que ha imperado en las últimas décadas.

La ganadería bovina también se posiciona como una de las grandes ganadoras. El acuerdo prevé la eliminación del arancel sobre la cuota Hilton, lo que fortalecería la industria cárnica argentina y permitiría capturar mayor valor agregado en cortes de alto poder adquisitivo. Asimismo, producciones regionales como el arroz y la miel verían mejoras sustanciales, con incrementos proyectados de entre el 4% y 5% en los precios percibidos por los productores.

Beneficios industriales y recuperación de mercados

El impacto del tratado trasciende el campo. Desde la UE se destaca que el acuerdo reduciría los costos industriales en Argentina, facilitando la importación de maquinaria, insumos y bienes de capital necesarios para la producción. Además, sectores que habían perdido terreno, como el biodiésel, los aceites, los langostinos, los cítricos y la pesca, encontrarían en este marco legal una oportunidad para recuperar sus niveles de exportación.

El desafío de la implementación

A pesar del optimismo, el éxito del acuerdo no será automático y requiere superar instancias críticas. El cronograma previsto indica que el tratado podría entrar en aplicación hacia finales de 2026, tras pasar por la aprobación del Parlamento Europeo y la posterior ratificación del Congreso Argentino y los demás socios del Mercosur.

Expertos advierten que Argentina debe definir una estrategia público-privada clara para no desaprovechar este potencial. El sector privado enfrenta el reto de elevar sus estándares de trazabilidad y certificación, cumpliendo con las estrictas normativas de sostenibilidad que exige el bloque europeo. En última instancia, el acuerdo no es solo una puerta abierta al comercio, sino una exigencia estratégica que demandará capacidad de adaptación y rapidez política para convertir los beneficios potenciales en resultados concretos.

Fuente: Agrofy News