¿Regresa El Niño en 2026? Alerta por cambios en el régimen de lluvias en Sudamérica

Tras un periodo de neutralidad climática, las proyecciones de la NOAA advierten sobre un inminente calentamiento del Océano Pacífico que podría alterar el ciclo de precipitaciones a partir del invierno, impactando con fuerza en la próxima primavera.

El panorama climático para el nuevo año comienza a definirse con una tendencia clara hacia el cambio. Según las fuentes analizadas, la Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) anticipa que, aunque actualmente atravesamos una fase de «neutralidad» en el fenómeno ENSO, las probabilidades de un calentamiento en el Océano Pacífico Ecuatorial aumentarán significativamente a partir de la mitad de este año.

Todo indica que entre los meses de junio y agosto —coincidiendo con el invierno del Hemisferio Sur— se desarrollaría el fenómeno de El Niño. Este evento oceánico-atmosférico tiene la capacidad de alterar la circulación global de la atmósfera y, en consecuencia, modificar drásticamente el régimen de lluvias en Sudamérica.

El fin de una «atípica» La Niña

Este cambio de ciclo llega tras dejar atrás un fenómeno de La Niña débil que tuvo un comportamiento inusual. De acuerdo a las fuentes, sus efectos tradicionales no se sintieron en el país; de hecho, en muchas regiones ocurrió lo opuesto a lo esperado. Mientras que estadísticamente ocho de cada diez eventos de «La Niña» provocan déficit hídrico, el año 2025 se ubicó en ese margen excepcional del 10-20% donde las lluvias fueron normales o incluso abundantes, especialmente en el norte argentino durante el segundo semestre.

Proyecciones para la primavera y el sector agropecuario

Bajo el escenario de un fenómeno de El Niño en pleno desarrollo, las estadísticas históricas desde 1960 sugieren un impacto directo en la primavera. Se prevén precipitaciones por encima del promedio en casi todo el territorio nacional, con una señal mucho más marcada en el norte del litoral. No obstante, zonas como La Pampa, Córdoba, parte de Cuyo y el oeste de Formosa podrían mantenerse secas, ya que habitualmente presentan esa característica en dicha estación.

Ante este escenario, resulta crucial el seguimiento de la evolución del océano y la atmósfera para proyectar los posibles inconvenientes en las regiones agropecuarias. El monitoreo constante permitirá determinar si el exceso de lluvias o la falta de las mismas en zonas específicas afectará la producción a lo largo de este año que comienza.

Fuente: Ignacio López Amorín. Agrofy News