En una jornada técnica organizada por Mirú Agricultura en su sucursal de San José de la Dormida, especialistas del INTA Jesús María brindaron herramientas para la identificación precisa del Dalbulus maidis y estrategias de prevención en el cultivo.
Ante la inquietud por la posible aparición de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), la ingeniera agrónoma Maya Scrivano, encargada de la zona norte de Córdoba para la firma Mirú Agricultura, encabezó un encuentro técnico destinado a productores y asesores de la región. La charla, que contó con la participación del especialista del INTA Jesús María, Diego Cordes, tuvo como objetivo principal «afinar el ojo» para lograr un reconocimiento certero del insecto y evitar caer en estados de alerta sin sustento técnico.
Identificación técnica: No todo lo que vuela es Dalbulus
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la visualización bajo lupa y microscopio del insecto. Según explicó Scrivano, es vital distinguir al Dalbulus maidis de otras especies, ya que no todas las chicharritas presentes en el campo producen infección. «La idea era convocar a los ingenieros de la zona para poder tener un dato más preciso y por ahí no alarmarse antes de tiempo», señaló Scrivano a MundoAgro.
Para lograr esta precisión, se destacó el uso de trampas amarillas y el monitoreo constante a campo como herramientas fundamentales para detectar la presencia real de la plaga.
Situación actual y diagnóstico en la región
A diferencia de campañas anteriores donde la presencia del insecto fue excesiva, el panorama actual en el norte de Córdoba se presenta, hasta el momento, más tranquilo. Scrivano citó datos de la red de monitoreo en la zona de El Cano, donde una trampa registró 63 chicharritas que, tras ser analizadas, arrojaron un 0% de infectividad.
No obstante, la recomendación es no bajar la guardia, especialmente durante los estadios más tempranos del maíz, que es cuando el cultivo es más vulnerable al daño. «Estamos monitoreando para poder prevenir en caso de que pase algo, pero por el momento no sería algo de alto riesgo en la zona», afirmó la ingeniera agrónoma.
Estrategias de control y la importancia del vecino
Desde la sucursal de Mirú Agricultura en San José de la Dormida y la Casa Central ubicada en Sinsacate, se brindan soluciones específicas para la prevención. Entre las estrategias mencionadas se encuentra la aplicación en los bordes de los lotes, que es por donde suele ingresar el insecto.
Sin embargo, Scrivano advirtió que la efectividad del control químico, como el uso del producto Solomon de Bayer —que cuenta con dos principios activos y residualidad—, depende en gran medida de la coordinación entre vecinos. Debido a la alta capacidad de migración de la chicharrita, un lote tratado puede reinfestarse al día siguiente si los campos colindantes no realizan un manejo similar.
La premisa de la jornada fue clara: ante la incertidumbre, la información técnica y el monitoreo responsable son las mejores herramientas para proteger la frontera del maíz en el norte cordobés.
Por su parte el Ingeniero Diego Cordes, del INTA Jesús María, recordó que es un momento clave para intensificar el monitoreo: «días atrás encontramos una chicharrita en un campo de la Florida, en cercanías de Jesús María. No es para atemorizar a los productores, pero por diversos motivos se están viendo más insectos que en la temporada anterior. Tal vez porque el invierno no fue tan crudo como el de la campaña anterior. También hay dudas respecto a si estos vectores pueden tener positividad, hablando de spiroplasma. Por eso nos parece más positivo monitorear y observar que ocurre con la chicharrita y otras plagas en la actual campaña de maíz».





