El mercado ganadero argentino atraviesa un momento de alerta ante las recientes subas registradas tanto en Córdoba como en el Mercado Agroganadero (MAC). Según el análisis de Miguel Schiaritti, el panorama actual no es un fenómeno aislado de las últimas semanas, sino la consecuencia de una serie de eventos climáticos críticos que han diezmado la oferta de hacienda.
El presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA) advierte que los efectos climáticos extremos de los últimos tres años provocaron una pérdida del 6% del stock vacuno, forzando una recuperación de precios que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores.
El mercado ganadero argentino atraviesa un momento de alerta ante las recientes subas registradas tanto en Córdoba como en el Mercado Agroganadero (MAC). Según el análisis de Miguel Schiaritti, el panorama actual no es un fenómeno aislado de las últimas semanas, sino la consecuencia de una serie de eventos climáticos críticos que han diezmado la oferta de hacienda.
El impacto del clima: de la sequía récord a las inundaciones
La raíz del problema se remonta a la histórica sequía de 2023, que Schiaritti describe como una de las más graves de las últimas décadas, afectando los ciclos de pastura y parición en la pampa húmeda. Este fenómeno resultó en la pérdida de aproximadamente 350.000 terneros.
Sin embargo, el escenario no mejoró con el fin de la seca. Durante 2024 y 2025, el sector enfrentó el extremo opuesto: inundaciones que cubrieron entre 3,5 y 5 millones de hectáreas, respectivamente. Estas condiciones provocaron una alta mortandad de terneros recién nacidos, elevando la pérdida total del stock ganadero a casi un 6% en los últimos tres años.
Precios en alza y recuperación del valor
Ante la escasez, los precios han comenzado a reaccionar. Schiaritti recuerda que «más que un aumento desmedido, la carne está recuperando el terreno perdido frente a la inflación de los últimos años. De hecho, en 2025, el precio de la carne llegó a duplicar el índice de precios al consumidor», enfatizó
Para Schiaritti, las proyecciones para el corto plazo son firmes: se estima una suba del 15% entre este mes y marzo. Esta tendencia ya se refleja en los mercados, donde el novillito y la vaquillona han registrado saltos superiores al 10% en una sola semana, alcanzando valores de entre $5.500 y $6.000 el kilo, mientras que en zonas como el sur de Buenos Aires (especialmente en Bahía Blanca), el ternero liviano llegó a pagarse $8.000.
El cambio en la dieta de los argentinos
El factor económico está reconfigurando el plato de los consumidores. Actualmente, el Presidente de CICCRA recuerda que «con el valor de un kilo de carne vacuna, se pueden adquirir cuatro kilos de pollo o casi tres kilos de cerdo. Esta brecha de precios ha provocado que el consumo de carne vacuna caiga a niveles de entre 55 y 59 kilos anuales, mientras que el pollo y el cerdo han ganado terreno gracias a mejoras en su productividad genética».
No obstante, Schiaritti aclara que el consumo total de proteína animal en Argentina aumentó, pasando de 98 a 116 kilos anuales al sumar todas las especies. «Hoy el pollo es una comida de todos los días», señala, contrastando con épocas pasadas.
Riesgos financieros en la cadena
Por último, Schiarriti señaló que en un escenario de precios altos y estancamiento económico no extraña que se esté generando tensiones en la cadena de pagos. «Se han detectado dificultades en el cobro por parte de abastecedores y matarifes, quienes a menudo no logran recaudar el total de lo vendido en las carnicerías. Esta situación ha llevado a que algunos frigoríficos medianos y grandes enfrenten deudas significativas, lo que suma una presión adicional a un mercado ya golpeado por la falta de oferta», concluyó.









