Con más de 40 años de trayectoria en ensayos comparativos, la tradicional jornada a campo analizó el comportamiento del cultivo frente a la sequía, las nuevas tecnologías de control de malezas y el potencial de los granos para mercados internacionales. En una nueva edición de la tradicional jornada de campo en el INTA Manfredi, productores
Con más de 40 años de trayectoria en ensayos comparativos, la tradicional jornada a campo analizó el comportamiento del cultivo frente a la sequía, las nuevas tecnologías de control de malezas y el potencial de los granos para mercados internacionales.
En una nueva edición de la tradicional jornada de campo en el INTA Manfredi, productores y técnicos se reunieron para evaluar los ensayos de sorgo granífero, forrajero y silero,. El evento, que forma parte de una trayectoria de más de cuatro décadas de investigación en la experimental, reflejó el creciente interés por un cultivo que ha ganado fuerza en los sistemas productivos actuales por su rusticidad y estabilidad,.
Genética y tecnología frente a las adversidades
El Ing. Agr. Diego Ortiz, Coordinador de área Mejoramiento vegetal, encabezó la recorrida por los cultivares de sorgo en la EEA INTA Manfredi. Durante la jornada, se destacaron los avances en genética y biotecnología. Uno de los puntos clave fue la presentación de materiales con tolerancia al pulgón amarillo, una plaga recurrente que, gracias a estas herramientas, permite reducir la cantidad de aplicaciones de agroquímicos,.
Asimismo, se discutió la incorporación de tecnologías de tolerancia a herbicidas (como las imidazolinonas y sulfoniureas), lo que otorga al sorgo herramientas competitivas para el control de malezas, equiparándolo con otros cultivos como la soja o el maíz.
A pesar de que la región de Córdoba sufrió una fuerte sequía durante enero y febrero, Ortiz destacó que «los materiales mostraron un buen desempeño. Es un buen año para comparar la tolerancia a la sequía y la estabilidad del rendimiento», destacó, al diferenciar aquellos materiales de alto potencial y los más rústicos, que aseguran la cosecha en condiciones climáticas adversas,.
El escenario productivo y el factor «chicharrita»
En cuanto al panorama de la campaña actual, se observó una disminución en la superficie sembrada de sorgo, estimada en un 10% o más respecto al año anterior. Este fenómeno se explica por la dinámica del maíz: el año pasado, ante el temor por la plaga de la chicharrita, muchos productores se volcaron al sorgo; sin embargo, este año, gracias a las redes de monitoreo del INTA, muchos regresaron al maíz al contar con mejor información sobre la evolución de dicha plaga.
Más allá del grano: calidad y mercados globales
Uno de los paneles más innovadores de la jornada abordó la calidad de los granos y el contenido de polifenoles y taninos,. Investigadoras del INTA Manfredi, como Laura Giorda y María José Martínez, lideran estudios que buscan determinar cómo el ambiente y la genética influyen en estos componentes,.
En medio de la recorrida, varios de los asistentes plantearon nuevos desafíos para el sorgo argentino. Una de las posturas dominantes, según Ortiz, fue la de posicionar al sorgo argentino en mercados con alto valor agregado, siguiendo algunos ejemplos internacionales, entre los que se citó:
- Texas (EE.UU.): Producción de snacks a base de sorgo.
- China: Elaboración de licores que valoran el contenido de taninos.
- Brasil: Una pujante industria de etanol a partir de sorgo, donde la calidad del grano es determinante para la productividad.
De esta manera, el INTA Manfredi no solo reafirma su rol como referente en la evaluación de rendimientos, sino que también impulsa el desarrollo de conocimiento para que el sorgo deje de ser solo un cultivo de cobertura o forraje y se convierta en una alternativa industrial versátil y rentable.















