La escalada de precios de la carne vacuna, que marcó un «verano caliente» para el bolsillo de los consumidores, parece haber llegado a un punto de tregua sostiene Daniel Urcía, Presidente de FIFRA y Vice Presidente de la Unión Industrial Argentina, en su última editorial de «FIFRA Informa». Basándose en datos del Mercado Agroganadero de Cañuelas y mediciones de la primera quincena de abril, Urcía señala que «los valores han comenzado a estabilizarse, con un movimiento en el mostrador de apenas el 1%. Este escenario sugiere que la carne dejará de ser el motor principal de la inflación en el corto plazo».
Tras un verano de fuertes alzas, los precios del ganado vacuno encuentran una meseta en mayo, aliviando la presión sobre la inflación. Mientras tanto, el consumo de pollo y cerdo ya supera en un 60% al de la carne vacuna, planteando la necesidad de reformular cómo se mide el costo de vida.
La escalada de precios de la carne vacuna, que marcó un «verano caliente» para el bolsillo de los consumidores, parece haber llegado a un punto de tregua sostiene Daniel Urcía, Presidente de FIFRA y Vice Presidente de la Unión Industrial Argentina, en su última editorial de «FIFRA Informa». Basándose en datos del Mercado Agroganadero de Cañuelas y mediciones de la primera quincena de abril, Urcía señala que «los valores han comenzado a estabilizarse, con un movimiento en el mostrador de apenas el 1%. Este escenario sugiere que la carne dejará de ser el motor principal de la inflación en el corto plazo».
Radiografía de una industria bajo presión
A pesar de la estabilidad de precios, la industria frigorífica atraviesa un momento complejo. Informes de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) revelan que la incidencia de los frigoríficos en el precio final que paga el consumidor es de solo el 1%, operando en muchos casos con números en rojo.
En contraste, el peso del Estado es determinante: los impuestos (nacionales, provinciales y municipales) representan el 28% del precio de la carne. Desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) advierten que esta carga, sumada a la competencia desleal por evasión impositiva y sanitaria, pone en riesgo al sector formal. Un ejemplo reciente fue la suspensión de una planta en Santa Fe por realizar faenas sin documentación sanitaria ni comercial.
La nueva «pirámide» del consumo
Para Urcía, el dato más disruptivo surge de la transformación de los hábitos alimentarios. «La matriz de consumo de proteína animal en Argentina ha cambiado definitivamente. Actualmente, el consumo de carne vacuna se ubica en 44 kilos por habitante al año. Esta cifra se ve ampliamente superada por la combinación de las otras dos carnes principales:
- Carne aviar: 50 kilos por año.
- Carne porcina: 20 kilos por año (con un crecimiento interanual en la faena del 21,38%).
En conjunto, el pollo y el cerdo ya representan una ingesta 60% superior a la de la vaca».
El debate por la medición de la inflación
Ante esta nueva realidad, diversos sectores plantean que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) debería actualizarse. Actualmente, la carne vacuna tiene un peso predominante en la medición de la inflación, lo que genera una visión sesgada del costo de las proteínas.
Dado que los precios de las carnes alternativas han mostrado una evolución mucho menor, para Urcía «incluir de manera más equitativa al pollo y al cerdo en los indicadores macroeconómicos no solo sería más justo, sino que también restaría presión mediática y política sobre el negocio cárnico vacuno».
Mientras la actividad vacuna registra una caída del 8% respecto al año anterior, el dinamismo del sector porcino y la estabilidad de precios abren una oportunidad para que el índice de inflación encuentre el respiro que el gobierno y los consumidores tanto esperan.
Fuente: FIFRA Informa









