Especialistas del INTA validaron el uso de microorganismos como complemento de la fertilización tradicional, logrando optimizar el uso de insumos y mejorar la salud de los suelos en lotes comerciales de la variedad Spunta. En la provincia de Tucumán, donde la producción de papa temprana es un pilar estratégico de las economías regionales, el manejo
Especialistas del INTA validaron el uso de microorganismos como complemento de la fertilización tradicional, logrando optimizar el uso de insumos y mejorar la salud de los suelos en lotes comerciales de la variedad Spunta.
En la provincia de Tucumán, donde la producción de papa temprana es un pilar estratégico de las economías regionales, el manejo de la fertilización se ha convertido en uno de los principales desafíos para sostener los rendimientos y preservar la calidad de la tierra. Ante este escenario, especialistas de la Agencia de Extensión Rural Aguilares y la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá evaluaron, durante tres campañas, el comportamiento de biofertilizantes en combinación con esquemas tradicionales de nutrición,.
Los ensayos, realizados en condiciones reales de producción en la localidad de Los Sarmientos (departamento Río Chico), demostraron que la incorporación de un biofertilizante formulado con la bacteria Azospirillum sp. incrementó el rendimiento del cultivo de papa hasta en 7 toneladas por hectárea,. Específicamente, los lotes tratados registraron incrementos de entre 4,8 y 6,9 toneladas adicionales respecto a los lotes testigo, lo que representa un impacto económico relevante para los productores locales.
Hacia una intensificación sostenible
Esta tecnología se basa en el uso de microorganismos promotores del crecimiento vegetal que se incorporan al momento de la plantación. Según los expertos, estos insumos biológicos favorecen la absorción de nutrientes y reducen las pérdidas por procesos como la lixiviación o la volatilización. Esto permite optimizar el uso de los fertilizantes de síntesis química, cuya aplicación intensiva puede afectar la microbiología y la calidad del suelo.
Rolando Quiroga, especialista del INTA Aguilares, destacó que estos resultados consolidan el potencial de los insumos biológicos como una estrategia de intensificación sostenible. “En una provincia como Tucumán, donde el cultivo de papa ocupa miles de hectáreas, este tipo de innovaciones representan una oportunidad concreta para avanzar hacia modelos productivos más eficientes y rentables”, señaló el profesional.
Finalmente, el trabajo realizado por el INTA no solo confirma la mejora en la productividad, sino que también subraya la importancia de este enfoque para producir más con un menor impacto ambiental, asegurando la preservación del recurso suelo para futuras campañas en el pedemonte tucumano,.









