Alivio dispar para el agro: las lluvias frenan el deterioro, pero las pérdidas en el maíz ya alcanzan el 50%

Si bien las precipitaciones del último fin de semana trajeron un respiro a los cultivos de soja y maíz en sectores del oeste, la región núcleo sigue bajo alerta por la irregularidad del agua y mermas económicas que solo en Córdoba ya se estiman en US$800 millones.

Las precipitaciones registradas durante el último fin de semana representaron un “gran alivio” para los productores del sur de Córdoba y otras zonas castigadas por la sequía, logrando frenar el deterioro de la soja que atravesaba un período crítico. Sin embargo, los expertos advierten que este evento meteorológico no fue suficiente para revertir los daños ya consolidados. En el sudeste cordobés, una de las regiones más golpeadas, las mermas acumuladas llegan hasta el 50% del rendimiento, afectando con especial severidad al maíz de siembra temprana.

Un mapa de lluvias desiguales

El impacto de las tormentas fue marcadamente heterogéneo. Mientras que hacia el oeste de la región pampeana —especialmente en La Pampa y San Luis— los acumulados oscilaron entre los 50 y 100 milímetros, otras zonas productivas clave quedaron prácticamente al margen. En el centro y sur de Santa Fe, así como en los alrededores de Rosario, las lluvias fueron escasas o nulas, lo que mantiene un alto riesgo de nuevos recortes de rendimiento si no se registran aportes hídricos en los próximos días.

En la denominada región núcleo, los registros fueron más modestos y erráticos. Localidades como Rufino (68 mm) y General Villegas (62 mm) mostraron mejores cifras, mientras que en el sur de Córdoba los valores fueron menores, con 29 mm en Ucacha y apenas 20 mm en Guatimozín.

El estado de los cultivos y el peso de las pérdidas

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ya había encendido las alarmas al señalar que el sudeste de Córdoba es la zona más comprometida para la soja dentro de la región núcleo. Se estima que unas 450.000 hectáreas de soja de primera se encuentran en condición regular, lo que representa el 15% del área sembrada en esa zona.

El panorama para el cereal es aún más complejo: solo en la provincia de Córdoba, informes privados ya hablan de pérdidas por US$800 millones únicamente en el maíz. El estrés hídrico, potenciado por las altas temperaturas, ha golpeado con fuerza a los lotes con menor aptitud agrícola. No obstante, las lluvias sí lograron dar un margen de maniobra a los cultivos tardíos y a la soja de segunda, que venían muy ajustados por la falta de humedad.

Pronóstico e incertidumbre

Hacia adelante, el escenario climático sigue siendo incierto para el sector más necesitado. Según la especialista Florencia Poeta, de la BCR, la inestabilidad podría continuar hasta el miércoles, aunque los mayores acumulados seguirían concentrándose en el oeste. Para el este de la región núcleo, donde la necesidad de agua es imperiosa, solo se esperan lluvias aisladas debido a la falta de un sistema frontal definido, lo que hace que los modelos de corto plazo sean «muy erráticos».

Fuente: LA NACIÓN