En un avance estratégico para la agricultura argentina y global, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el CONICET, en conjunto con la empresa Advanta Semillas, lograron localizar el sector del ADN responsable del brotado precosecha en el sorgo. Este fenómeno, que ocurre cuando los granos germinan en la propia planta antes de ser recolectados, representa una amenaza constante que puede deteriorar la calidad industrial y provocar la pérdida de casi un tercio de la producción.
Mediante una alianza entre la FAUBA, el Conicet y la empresa Advanta, identificaron la región del genoma que causa la germinación anticipada del grano, un problema que genera mermas de hasta el 30% en los rindes.
En un avance estratégico para la agricultura argentina y global, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el CONICET, en conjunto con la empresa Advanta Semillas, lograron localizar el sector del ADN responsable del brotado precosecha en el sorgo. Este fenómeno, que ocurre cuando los granos germinan en la propia planta antes de ser recolectados, representa una amenaza constante que puede deteriorar la calidad industrial y provocar la pérdida de casi un tercio de la producción.
El estudio, liderado por los científicos Roberto Benech Arnold y Verónica Rodríguez, permitió identificar específicamente un área del cromosoma 9 vinculada a la dormición de las semillas. Este hallazgo es fundamental, ya que se encuentra separado del gen que determina la baja estatura de la planta, una característica introducida en la década del ’60 para facilitar la cosecha mecánica. Gracias a esta distinción genética, ahora es posible desarrollar híbridos que mantengan una altura adecuada para las máquinas y, simultáneamente, sean resistentes al brotado.
Un problema de clima y genética
El brotado previo a la cosecha suele desencadenarse durante el otoño, cuando la madurez del cultivo coincide con condiciones de elevada humedad y temperatura. Aunque es frecuente en años bajo la influencia del fenómeno de «El Niño», los expertos advierten que puede ocurrir en cualquier campaña si se dan las condiciones ambientales específicas.
Hasta este descubrimiento, la industria enfrentaba dificultades para separar la productividad de la vulnerabilidad al clima. Sin embargo, el aporte de Advanta desde 2019, proveyendo su plataforma de marcadores moleculares y su centro de investigación en Texas, fue clave para acelerar los resultados.
El valor de la articulación público-privada
El trabajo, que ya ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Plant Biotechnology Journal, es destacado por los protagonistas como un modelo de éxito entre el sector público y el privado. Pedro Pardo, coordinador de I+D de Advanta, señaló que esta sinergia permitió «identificar una región genética clave que ahora nos permite analizar nuestros materiales y acelerar el desarrollo de híbridos más seguros para el productor».
Por su parte, Lisandro Guillaumet, breeder de la compañía, subrayó que esta herramienta potencia directamente los programas de mejoramiento en la región. «Este descubrimiento nos permite seleccionar de manera más eficiente materiales con resistencia al brotado, aportando mayor estabilidad de cosecha y calidad de grano«.
Hacia un cultivo más competitivo
El impacto de esta investigación trasciende a las instituciones involucradas. Al compartir este conocimiento con todo el sector semillero, se busca dar un nuevo impulso al sorgo como un actor central en la rotación de cultivos, especialmente frente a los desafíos alimentarios que impone el cambio climático.
Con este avance, el sector apunta a que el sorgo gane protagonismo, ofreciendo a los productores híbridos más confiables que aseguren rendimientos estables y granos competitivos frente a otras alternativas agrícolas.












