Con un 40% de los lotes aún en período crítico y condiciones climáticas que favorecen la aparición de enfermedades de fin de ciclo, el uso de tecnología digital y fungicidas de vanguardia se vuelve clave para evitar mermas en los rendimientos que pueden alcanzar el 30%. La campaña de soja 2026 enfrenta un escenario sanitario
Con un 40% de los lotes aún en período crítico y condiciones climáticas que favorecen la aparición de enfermedades de fin de ciclo, el uso de tecnología digital y fungicidas de vanguardia se vuelve clave para evitar mermas en los rendimientos que pueden alcanzar el 30%.
La campaña de soja 2026 enfrenta un escenario sanitario complejo, marcado por lluvias frecuentes y una elevada humedad nocturna que han puesto a las enfermedades de fin de ciclo (EFC) en el centro de la escena. Según el último reporte de Spray Timer de xarvio® FIELD MANAGER, actualizado al 13 de marzo, la situación es crítica: el 40% de los lotes se encuentra en etapas clave para la definición del rinde (entre R4 y R5), presentando condiciones altamente propicias para el desarrollo de Cercospora kikuchii y Septoria glycines.
Mapas de riesgo y zonas críticas
El monitoreo digital ha permitido identificar una concentración de «puntos rojos» —riesgo elevado— principalmente al norte de la Ruta Nacional 7. Esta situación afecta especialmente al norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el este de Córdoba, zonas donde la humedad persistente y el cierre del surco han creado el ambiente ideal para el avance de estos patógenos.
Tanto la Cercospora como la Septoria son amenazas «silenciosas». Mientras que la primera afecta la eficiencia fotosintética y el peso de los granos, la segunda progresa desde las hojas basales hacia las superiores, comprometiendo el área foliar necesaria para el llenado. En campañas húmedas como la actual, la falta de un control oportuno puede derivar en pérdidas de entre el 15% y el 20%, llegando incluso al 30% en casos de presión extrema.
De la respuesta reactiva a la proactiva
El manejo tradicional de estas enfermedades, basado en aplicaciones preventivas por fenología (R3) o reactivas tras observar síntomas, está siendo superado por sistemas de soporte en la toma de decisiones. Herramientas como el Spray Timer permiten hoy actuar de forma proactiva, utilizando ciencia de datos y pronósticos meteorológicos para aplicar fungicidas en el momento de mayor eficacia.
En este contexto, soluciones como el fungicida Melyra® de BASF emergen como herramientas fundamentales. Su formulación está diseñada para ofrecer un control robusto y persistente contra estos patógenos, permitiendo que el cultivo mantenga su capacidad de interceptar radiación y sostener la fotosíntesis durante el llenado de granos, incluso ante condiciones climáticas adversas como días nublados y lloviznas recurrentes.
El peso de la precisión
La experiencia acumulada en la región pampeana demuestra que, incluso en lotes que parecen «llegar bien» a las etapas finales, la subestimación de la presión sanitaria puede transformar un escenario favorable en un resultado productivo inferior al esperado.
La integración de modelos de riesgo, monitoreo constante y tecnologías de aplicación se presenta, en este cierre de campaña, como la estrategia más efectiva para sostener el potencial productivo y cerrar la brecha entre el rendimiento potencial y el obtenido finalmente en la cosecha. En un año donde la presión no da tregua, la precisión agronómica ya no es una opción, sino una necesidad.








