El 33º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis revela una estabilidad poblacional en el centro del país, mientras que el NEA y NOA inician el año bajo vigilancia ante la siembra de maíces tardíos.
El año 2026 ha comenzado con un panorama heterogéneo para la producción maicera argentina, marcado por un contraste marcado entre las diferentes regiones productivas. Según los datos relevados entre el 16 y el 31 de diciembre de 2025, la zona maicera central presenta una ausencia casi total de chicharrita, lo que genera expectativas muy favorables para los cultivos tardíos en esa área. No obstante, en las regiones endémicas del norte, la dinámica poblacional del insecto exige un seguimiento estricto para determinar la necesidad de controles anticipados.
Estabilidad en el corazón productivo
En las regiones del Centro-Norte y Centro-Sur, la situación es de notable tranquilidad. En el Centro-Norte, el 84% de las localidades monitoreadas se encuentran sin presencia del vector, mientras que en el Centro-Sur la cifra de localidades sin registros alcanza el 96%. En estas zonas, la gran mayoría de las trampas (más del 90%) están instaladas sobre lotes con maíz, lo que confirma la baja presión de la plaga en el cultivo.
Por otro lado, la región del Litoral muestra un escenario de bajo riesgo relativo. A pesar de haberse detectado aumentos de capturas intermedias en provincias como Corrientes y Entre Ríos, la mayoría de los maíces ya transitan estadios reproductivos avanzados, lo que los vuelve resistentes a la infección por Spiroplasma.
El foco de atención: NEA y NOA
La situación en las zonas endémicas requiere de una vigilancia más aguda. En el NOA, aunque el 56% de las localidades están libres del vector, se han identificado focos neurálgicos, particularmente en la zona de Alto Verde, Tucumán. Actualmente, solo el 13% de las trampas están en lotes con maíz, pero se prevé que este número aumente con las siembras tardías, lo que podría alterar la dinámica del insecto en las próximas semanas.
En el NEA, un 51% de las localidades no reporta capturas, pero se han observado variaciones en las categorías de captura intermedias y altas, lo que sugiere un proceso de recambio poblacional. En esta región, el 45% de las trampas ya se encuentran sobre cultivos de maíz.
Recomendaciones de los expertos
Ante este escenario, los especialistas de la Red Nacional de Monitoreo enfatizan la importancia de no bajar la guardia. Recomiendan mantener el monitoreo constante durante todo el año, utilizando tanto trampas como observación directa en el campo. Esta vigilancia debe extremarse especialmente en las áreas de siembra tardía de las regiones endémicas, así como en las zonas de maíces tempranos donde ya han finalizado las intervenciones de control.


