En el marco de la 62° Fiesta Nacional de la Alfalfa en San Basilio, el sector público y privado conformaron un espacio de gobernanza para coordinar políticas estratégicas, mejorar la logística y consolidar el potencial exportador de un cultivo clave para las economías regionales. En un paso decisivo para el desarrollo agroindustrial del país, se
En el marco de la 62° Fiesta Nacional de la Alfalfa en San Basilio, el sector público y privado conformaron un espacio de gobernanza para coordinar políticas estratégicas, mejorar la logística y consolidar el potencial exportador de un cultivo clave para las economías regionales.
En un paso decisivo para el desarrollo agroindustrial del país, se constituyó formalmente la Mesa Nacional de Alfalfa. El acto, encabezado por el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, tuvo lugar en la localidad de San Basilio y sentó las bases de un espacio federal de articulación técnico-permanente que busca transformar el potencial productivo de la Argentina en resultados comerciales estratégicos.
La flamante Mesa destaca por su composición plural y federal, integrando a más de 20 organismos nacionales y provinciales, universidades, centros de investigación y entidades científicas. Además, garantiza la representación de todos los eslabones de la cadena de valor, sumando a productores, cámaras industriales, exportadores e instituciones de mejoramiento genético.
Un motor para las economías regionales
Argentina posee condiciones naturales excepcionales para producir alfalfa de alta calidad; sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales que esta Mesa pretende resolver mediante una planificación institucional sólida. «Tenemos que avanzar en una hoja de ruta que nos permita desarrollar políticas específicas para un cultivo con enorme potencial productivo y exportador», señaló el ministro Busso durante el encuentro.
El diagnóstico es claro: el sector necesita garantizar volúmenes estables y homogeneidad en el producto. Para ello, la agenda estratégica prioriza la creación de un mercado transparente y competitivo, la mejora de la infraestructura logística y la ampliación del acceso al financiamiento.
Los desafíos: logística, tecnología y mercados
Uno de los puntos críticos identificados es el alto costo del flete, que absorbe gran parte de la rentabilidad. Como solución, se evalúan alternativas de transporte (tren y camión) y se impulsa la industrialización en origen —a través del secado y compactado— para reducir gastos de traslado.
Asimismo, la Mesa planteó una serie de acuerdos y pedidos fundamentales:
- Innovación tecnológica: Fomentar el uso de segadoras con doble acondicionador, rastrillos giroscópicos y centros de acopio tecnificados.
- Servicios ecosistémicos: Revalorizar la alfalfa como un «cultivo puente» con la sociedad, dada su capacidad para recuperar suelos, conservar agua y mejorar los recursos naturales.
- Reforma tributaria: Solicitar cambios en el esquema impositivo para mejorar la competitividad sistémica de la cadena.
- Gestión ante SENASA: Solicitar la habilitación de laboratorios provinciales y agilizar los requisitos de exportación, particularmente hacia el mercado de Chile.
Plan de ejecución y próximos pasos
Lejos de quedarse en el mero diagnóstico, la Mesa acordó un plan de ejecución con responsables y plazos definidos. Entre las primeras acciones se encuentran el relevamiento de información estadística actualizada, la elaboración de un informe de caracterización de costos logísticos a puerto y la búsqueda de líneas de financiamiento específicas con bancas provinciales.
La jornada contó con la presencia de figuras clave como la ministra de la Producción de La Pampa, Fernanda González; el presidente del Cluster de Alfalfa, Fabián Russo; y representantes de entidades gremiales como Cartez, Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria. Con esta nueva estructura de gobernanza, la alfalfa argentina busca consolidar su marca en los mercados internacionales y convertirse en un recurso estratégico para el crecimiento sostenible del interior del país.













