Con rindes que superan ampliamente los promedios históricos, la provincia logró 7,1 millones de toneladas del cereal, mientras que el garbanzo destacó por su rendimiento a pesar de una menor superficie sembrada.
La finalización de la campaña invernal en la provincia de Córdoba ha dejado cifras sin precedentes para el sector agropecuario. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba, se registró la mayor producción de trigo de la historia, consolidando una tendencia de rindes récord que también alcanzó al cultivo de garbanzo.
El trigo lidera con cifras inéditas
El desempeño del trigo fue excepcional, con un rinde esperado en secano de 43,2 qq/ha, lo que representa un incremento de casi el 70 % respecto al promedio histórico. Este rendimiento extraordinario permitió alcanzar una producción estimada de 7,1 millones de toneladas.
Este éxito productivo se atribuye a una combinación de factores. Por un lado, el uso de semilla de alta tecnología permitió que el cereal expresara su máximo potencial. Por otro lado, las condiciones climáticas fueron determinantes: tras un otoño con lluvias abundantes que permitieron una recarga óptima de los perfiles del suelo, los cultivos contaron con reservas hídricas suficientes para atravesar sus etapas críticas. No obstante, los especialistas advirtieron que, debido a los elevados rindes, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, lo que podría generar descuentos comerciales al momento de la venta.
Garbanzo: rinde récord, pero menor producción total
En cuanto al garbanzo, la campaña presentó una dualidad. El rinde promedio entre riego y secano se situó en 26,8 quintales, un valor un 38 % superior al promedio histórico. Sin embargo, la producción total de esta especialidad se estimó en 51,8 mil toneladas, situándose un 11 % por debajo de la media histórica.
Esta caída en el volumen final responde a una reducción de más del 40 % en la superficie sembrada, motivada principalmente por las expectativas desfavorables en cuanto a precio y rentabilidad para este ciclo.
Superación de desafíos climáticos y sanitarios
A pesar de los resultados finales positivos, la campaña no estuvo exenta de dificultades. Durante los meses de junio y julio, fuertes heladas provocaron síntomas de daño por frío, retrasos fenológicos y amarillamiento foliar en ambos cultivos. Sin embargo, la posterior ausencia de heladas intensas y precipitaciones por encima de lo habitual permitieron una recuperación exitosa de los lotes.
En el aspecto sanitario, la presión de plagas fue baja. En el garbanzo, se detectó la presencia de rabia (Ascochyta rabiei), especialmente en lotes bajo riego, requiriendo hasta tres aplicaciones de fungicidas en algunos casos; aun así, la enfermedad fue controlada sin afectar significativamente los rendimientos.
Finalmente, las pérdidas de superficie fueron moderadas. En trigo se perdieron unas 35 mil hectáreas (2 % del total) debido a eventos de granizo, mientras que en garbanzo las pérdidas fueron menores al 1 %, aunque algunas heladas tardías y altas temperaturas en noviembre limitaron el rinde potencial en lotes puntuales por el aborto de flores.
En conclusión, la campaña invernal cordobesa se despide con los valores de rinde más altos desde que se tiene registro, reafirmando el impacto positivo de una adecuada recarga hídrica inicial y el soporte tecnológico en el campo.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba


