La curiosidad durante los tiempos de pandemia fue el motor que unió a Martín Renaudo, Pablo Rochaix y Héctor Grasso en las aulas virtuales de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Según publica el sitio de Expoagro, mientras cursaban la carrera de Sommelier de Carnes, descubrieron una pasión compartida: el potencial de la carne de cordero. Tras egresar como parte de la segunda promoción, decidieron dar vida a Argentinian Beef Experience, una iniciativa que busca difundir y promover un producto que consideran con gran capacidad de crecimiento en el mercado local.
A través del proyecto «Argentinian Beef Experience», especialistas formados en la UBA buscan incentivar el consumo de este producto mediante experiencias sensoriales que conectan al productor con el consumidor final.
La curiosidad durante los tiempos de pandemia fue el motor que unió a Martín Renaudo, Pablo Rochaix y Héctor Grasso en las aulas virtuales de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Según publica el sitio de Expoagro, mientras cursaban la carrera de Sommelier de Carnes, descubrieron una pasión compartida: el potencial de la carne de cordero. Tras egresar como parte de la segunda promoción, decidieron dar vida a Argentinian Beef Experience, una iniciativa que busca difundir y promover un producto que consideran con gran capacidad de crecimiento en el mercado local.
Una propuesta diferente en el mundo cárnico
A diferencia de la mayoría de los sommeliers, que centran su actividad en la carne vacuna, este trío decidió apostar por lo ovino. Pablo Rochaix, precursor de la idea y especialista con cinco décadas de trayectoria en gastronomía, señala que los lineamientos para el análisis sensorial del cordero son similares a los de la carne bovina, lo que permite un abordaje profesional para reconocer razas y atributos.
El objetivo central es posicionar al cordero como una carne noble, versátil y de alta calidad, capaz de integrarse no solo en la alta gastronomía, sino también en la mesa cotidiana de los argentinos. Para ello, el proyecto trabaja directamente con los productores, detectando una necesidad de difusión del trabajo artesanal que realizan en las distintas regiones del país.
La Experiencia Sensorial: del aprendizaje al paladar
El corazón del proyecto son las Experiencias Sensoriales Guiadas. En estos encuentros, los asistentes podrán participar de almuerzos o cenas para grupos de entre 30 y 50 personas, donde el cordero es el protagonista absoluto desde la entrada hasta el postre.
El menú diseñado para estas ocasiones es una muestra de la versatilidad del producto:
• Entrada: Empanada de cordero.
• Primer plato: Merguez (chorizo árabe).
• Segundo plato: Cortes como costilla, lomo, goulash o braseado.
• Postre: Flan o panqueque con dulce de leche de cordero, o queso y dulce.
Más allá de la degustación, los sommeliers brindan información técnica sobre cómo el origen, la genética y el sistema productivo influyen en la terneza, jugosidad y aroma final de la carne. Además, se planea realizar una experiencia específica por cada una de las aproximadamente 12 razas ovinas que existen en el país, contando con la presencia de los propios productores para explicar procesos como la esquila y la faena.
Identidad y futuro
Con una mirada educativa, el proyecto pretende derribar mitos y enseñar al consumidor que el cordero se puede disfrutar en todo el país y durante todo el año. Al generar este vínculo real entre el producto y quien lo consume, buscan revalorizar una identidad nacional ligada a la tradición y la historia de sus distintas regiones,según valorizaron ante Expoagro.
Aunque las fechas exactas están por confirmarse, los organizadores estiman realizar su primer evento entre fines de marzo y principios de abril, con inscripciones abiertas a través de su cuenta de Instagram: @argentinianbeefexperience.











