El panorama agrícola para la región núcleo ha sufrido un duro revés en el último mes. Según las estimaciones actuales, la producción de soja se sitúa en 16,1 millones de toneladas (Mt), lo que representa un recorte de 1,1 Mt respecto a las 17,2 Mt proyectadas apenas treinta días atrás. Este ajuste a la baja responde a un verano marcado por la falta de agua y temperaturas extremas que «pasaron factura» al desarrollo de los cultivos.
La combinación de una intensa ola de calor en enero, la sequía estival y tormentas de granizo redujeron la proyección de cosecha a 16,1 millones de toneladas, ubicándose por debajo del promedio histórico de los últimos 15 años.
El panorama agrícola para la región núcleo ha sufrido un duro revés en el último mes. Según las estimaciones actuales, la producción de soja se sitúa en 16,1 millones de toneladas (Mt), lo que representa un recorte de 1,1 Mt respecto a las 17,2 Mt proyectadas apenas treinta días atrás. Este ajuste a la baja responde a un verano marcado por la falta de agua y temperaturas extremas que «pasaron factura» al desarrollo de los cultivos.
Un ciclo marcado por la adversidad climática
A pesar de que la campaña comenzó con buenas reservas hídricas en los suelos y un acompañamiento pluvial hasta fines de 2025, el escenario cambió drásticamente con la llegada del nuevo año. La sequía y la ola de calor de enero, sumadas a eventos meteorológicos extremos en febrero, doblegaron el potencial del cultivo.
El impacto no solo se mide en menores rendimientos, sino también en superficie perdida. Se estima que el área que no llegará a cosecharse asciende a 164.000 hectáreas. De este total, 64.000 ha corresponden a soja de segunda afectadas por la sequía de enero, mientras que unas 100.000 ha fueron «barridas» hace tres semanas por una violenta tormenta de viento y granizo que golpeó el corredor entre Armstrong, Tortugas, General Roca e Inriville.
Disparidad de rendimientos y el fin del tiempo para la soja de primera
La situación actual muestra una marcada brecha entre los distintos tipos de cultivo y zonas geográficas:
- Soja de primera: El tiempo se ha agotado para sumar rendimiento, ya que el 45% de los lotes ya inicia su madurez. Se espera un rinde promedio de 41 qq/ha, aunque con variaciones extremas: mientras en Carlos Pellegrini se estiman picos de 50 qq/ha, en localidades como Aldao advierten que los rindes promediarían apenas 30 qq/ha, lejos de los resultados del año anterior.
- Soja de segunda: Todavía mantiene una ventana de esperanza supeditada a las lluvias de marzo para el llenado de granos,. Sin embargo, la situación es crítica en zonas como Colón, donde el rinde ha caído rápidamente debido a que el trigo previo consumió gran parte de las reservas de nutrientes y agua.
Un resultado por debajo de las expectativas
Al inicio de la siembra, el sector proyectaba una cosecha de 18 Mt basada en un rinde medio de 40 quintales por hectárea. No obstante, la realidad climática ha ajustado ese rinde medio a 36,5 qq/ha.
Con estas cifras, el ciclo sojero 2025/26 cerraría con un volumen 2,3 Mt inferior al año pasado y también por debajo de la media de los últimos 15 años, que se sitúa en 17,4 Mt. Los mayores recortes de producción se concentran actualmente en el centro-sur de Santa Fe y el noreste de Buenos Aires, donde el estrés hídrico y térmico golpeó con mayor ferocidad.
Fuente: GEA. Guía Estratégica para el Agro. BCR










