Con una clara tendencia hacia la neutralidad climática, los especialistas descartan que el enfriamiento del Pacífico condicione las precipitaciones de enero y febrero, trayendo alivio a la región central.
El escenario climático para el sector agropecuario argentino comienza a mostrar señales de cambio positivo. Según los últimos datos, el fenómeno de “La Niña” ha tocado su valor mínimo de -0,68 hace un mes y muestra una clara tendencia hacia la neutralidad, alcanzando recientemente valores de -0,61. Esta evolución permite descartar que el enfriamiento del océano Pacífico tenga una influencia determinante sobre el régimen de lluvias durante los meses de enero y febrero.
Alfredo Elorriaga, consultor de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señala que es “muy difícil que el enfriamiento del Pacífico se vuelva a intensificar” de manera que condicione las precipitaciones en lo que resta del verano. De hecho, la última actualización de la NOAA sitúa el valor de la primera semana de enero en -0,5, alcanzando formalmente el umbral de neutralidad. Si bien es necesario que las próximas semanas validen esta tendencia para confirmarla plenamente, el especialista recalca que la falta de agua en la región central durante la última semana del año se debió al posicionamiento del anticiclón del Atlántico y no al fenómeno del Pacífico.
Optimismo para la región central
Las perspectivas a corto plazo son alentadoras, especialmente para el maíz temprano. Tras el desplazamiento del centro de alta presión que limitaba las descargas pluviales, ha aumentado la probabilidad de recibir mejores lluvias en la región central del país. Aunque Elorriaga advierte que la volatilidad atmosférica sigue siendo alta —lo que reduce la confiabilidad de los pronósticos—, existen motivos para ser optimistas respecto al agua que podría llegar entre mañana y el fin de semana.
Este cambio de escenario marca el fin de lo que se proyectó como una “Niña corta y débil”, cuyo impacto en el régimen pluviométrico ha sido limitado. Mientras que el norte del país ya ha registrado lluvias altamente significativas, el foco ahora se traslada a la región pampeana, donde el retorno del agua es fundamental para sostener el potencial de los cultivos de la zona núcleo.
Fuente: GEA. Guía Estratégica para el Agro. BCR


