Investigadores desarrollaron un sistema automatizado que identifica equipos de pivote central mediante imágenes satelitales, logrando una precisión superior al 98 % en la zona núcleo bonaerense.
Un equipo de investigación del INTA ha marcado un hito en la modernización del campo argentino al adaptar una metodología innovadora que permite identificar, de forma automática, los sistemas de riego por pivote central. A través del uso combinado de imágenes satelitales Sentinel-2 y modelos avanzados de inteligencia artificial, el desarrollo técnico permite registrar y analizar la expansión del riego presurizado con una agilidad y confianza sin precedentes.
Esta innovación surge como respuesta a una tarea que, hasta hace poco, dependía exclusivamente de la interpretación manual. “Logramos automatizar una tarea que antes requería horas de interpretación y que ahora puede resolverse con un algoritmo entrenado para reconocer patrones circulares en escenarios muy desafiantes”, explicó Néstor Barrionuevo, investigador del Instituto de Clima y Agua del INTA. A diferencia de modelos previos diseñados para zonas áridas, esta tecnología fue ajustada para funcionar en la pampa húmeda, donde la alta cobertura vegetal suele dificultar la detección por los sutiles contrastes del paisaje.
Precisión y crecimiento sostenido
El corazón de este avance es el modelo Grounding DINO, una técnica que fusiona la visión por computadora con descriptores textuales, potenciada por índices espectrales como NDVI, EVI2 y WRI para resaltar los patrones de los cultivos irrigados. Los resultados estadísticos son contundentes: el algoritmo registró una exactitud del 98,31 % y una precisión del 98,39 %.
Gracias a este monitoreo, se pudo constatar un crecimiento notable en la adopción de esta tecnología. En la zona norte de Buenos Aires, la cantidad de círculos de riego detectados saltó de 110 en 2016 a 285 en 2023. El análisis detallado por partidos revela casos significativos:
• En Rojas, las detecciones pasaron de 25 a 102 en el periodo analizado.
• En Bartolomé Mitre, se identificó un salto abrupto entre 2022 y 2023 con la incorporación de 26 nuevos equipos.
• En Salto y Pergamino, también se observó una evolución constante, ajustando la metodología según el índice espectral más eficiente para cada suelo.
Un futuro operativo para el productor
La implementación de estas herramientas no solo tiene un fin estadístico, sino también estratégico. Sofía Havrylenko, especialista en teledetección del INTA, destacó que esta combinación de IA y satélites permite obtener una cartografía dinámica que abre puertas para que los productores tomen decisiones informadas con datos actualizados. “Estamos convencidos de que esta tecnología tiene un enorme potencial para transformarse en un servicio operativo y accesible para quienes toman decisiones en el territorio”, subrayó la experta.
El horizonte de este proyecto ya apunta hacia el Deep Learning para perfeccionar la detección fina y lograr una caracterización completa de cada equipo. Con este avance, el programa AgTech del INTA reafirma su compromiso de convertir la inteligencia artificial en un recurso estratégico para potenciar el acompañamiento técnico en el campo argentino.


