La información brindada por el Consorcio ABC muestra los problemas de la informalidad, que según la consultora Bain & Company alcanza un 50% en términos de evasión impositiva.
La informalidad en la cadena de la carne bovina es muy alta. De acuerdo con el trabajo de
investigación realizado por la consultora Bain & Company en 2018, la última estimación
disponible, alcanza hasta un 50% en términos de evasión impositiva.
Resolver el problema estructural de la informalidad es la llave que abrirá el grifo de las
inversiones, mejorará la producción y las exportaciones, y generará más puestos de trabajo
formales para aportarle al menos un punto de crecimiento al Producto Bruto Interno. Una
industria más eficiente permitirá que los consumidores tengan acceso a un producto a menor
precio y con mayores garantías sanitarias.
Tres de cada cuatro kilos de carne son vendidos con algún nivel de informalidad, 1 de cada 3
pesos no es facturado en la cadena de valor, y de allí que se considere que el 50% de los
impuestos y tasas son evadidos.
La informalidad no solo afecta al Estado Nacional vía la evasión del pago de impuestos.
También afecta al consumidor que es víctima de un doble estándar sanitario que lo
desprotege. Un frigorífico que opera en la informalidad tiene 30% menos de trabajadores
como resultado de omitir tareas que garantizan la seguridad e inocuidad del producto, y la
tercera parte de consumo de agua por recortar tareas rutinarias de limpieza y desinfección.
Además, para acelerar el proceso de producción e incrementar artificialmente la capacidad de
faena, aplican menos de 24 horas de refrigeración de las medias reses, ahorrando un 50% en el
consumo de energía eléctrica. Es una maniobra que pone en riesgo a los consumidores. Y, por
último, los que están fuera de las normas carecen de cualquier tipo de instalación para el
tratamiento de efluentes, provocando un alto impacto ambiental negativo
Si pudiéramos superar ese ineficiente sistema de distribución por medias reses podemos
avanzar también en la lucha contra la informalidad. Lo que está en juego es la posibilidad de
hacer más eficiente el mercado, aumentar el empleo y proteger los derechos de los
trabajadores y de los consumidores.
En condiciones competitivas, con cumplimiento de las normativas para todos los actores de la
cadena podrían darse inversiones cercanas a los U$S 2.500 millones de inversión en capital
físico. Este proceso de ampliación de la participación de la industria formal en el negocio
permitirá crear más de 40 mil puestos de trabajo en blanco en la industria frigorífica.
Para desarrollar la cadena de la carne bovina en nuestro país debemos atacar la informalidad
en todos sus aspectos. La distribución por medias reses es uno de los grandes focos de
informalidad, por eso apoyamos el troceo como una etapa transitoria y de adecuación hacia la
comercialización por cortes en el mercado interno.
Con un sistema de distribución de cortes envasados se garantizará la trazabilidad, seguridad
e inocuidad del producto y el pleno cumplimiento de las regulaciones sanitarias, tributarias y
la legislación laboral, permitiendo dar un salto de calidad al producto carne argentina tanto ante
la mirada de nuestro principal comprador, los argentinos, como para crecer y desarrollar
la marca país en los más variados y exigentes mercados externos.
Hablamos de 40.000 nuevos puestos de trabajo, U$S 2.500 millones de inversiones y un
producto más seguro para los consumidores y con personas trabajando en condiciones
dignas. Del otro lado, la informalidad. Tenemos muy claros nuestros objetivos y los valores que
se enfrentan en este debate.