El Gobierno Nacional ha anunciado recientemente una decisión de relevancia estratégica para el sector energético, productivo y ambiental: la habilitación de un incremento voluntario en el corte de bioetanol en las naftas. Esta medida permite sumar hasta tres puntos porcentuales adicionales a la mezcla actual, pasando de un 12% a un 15%, bajo un esquema de comercialización abierta donde las empresas refinadoras podrán optar por su abastecimiento.
La medida eleva el corte opcional al 15%, buscando reducir la dependencia de hidrocarburos importados y potenciar la producción nacional. Córdoba, que genera casi la mitad del bioetanol del país, se posiciona como el actor central de este cambio estratégico.
El Gobierno Nacional ha anunciado recientemente una decisión de relevancia estratégica para el sector energético, productivo y ambiental: la habilitación de un incremento voluntario en el corte de bioetanol en las naftas. Esta medida permite sumar hasta tres puntos porcentuales adicionales a la mezcla actual, pasando de un 12% a un 15%, bajo un esquema de comercialización abierta donde las empresas refinadoras podrán optar por su abastecimiento.
Desde una perspectiva de política pública, la iniciativa busca diversificar la matriz energética del país, otorgando a la Secretaría de Energía la facultad de adecuar los niveles de mezcla según las necesidades del sistema. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y la volatilidad de los precios del petróleo, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, el fortalecimiento de los biocombustibles se vuelve una pieza clave para la seguridad energética nacional.
Beneficios técnicos y ambientales
El incremento en el uso de bioetanol no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles importados y ayuda a estabilizar costos, sino que también ofrece ventajas técnicas directas. El bioetanol actúa como un elevador natural de octanaje, lo que optimiza el desempeño de los motores y mejora la calidad de los combustibles.
En el plano ecológico, la medida es un paso firme hacia el cumplimiento de los compromisos climáticos, ya que una mayor presencia de este compuesto en el mix de combustibles permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la calidad del aire.
Córdoba: El motor de la producción nacional
En este nuevo escenario, la provincia de Córdoba se consolida como el pilar estratégico del sector. Durante el año 2025, la producción cordobesa alcanzó los 582.698 m³, lo que representa aproximadamente el 45% del total nacional. Esta producción se basa íntegramente en el procesamiento de maíz, un cultivo con altos niveles de eficiencia y competitividad en la región.
Se estima que el incremento del corte generará un aumento del 25% en la demanda interna de bioetanol, requiriendo unos 300.000 m³ adicionales por año. Córdoba cuenta con una ventaja estructural para liderar esta expansión, con una capacidad instalada de 638.000 m³ anuales que le permite abastecer con holgura este mercado ampliado.
Impacto en la economía real
Más allá de los números energéticos, la expansión del sector promete dinamizar las economías regionales a través de una mayor demanda de maíz, el incremento de la actividad industrial y la generación de nuevos puestos de empleo. En síntesis, esta apuesta por el bioetanol combina racionalidad económica con sostenibilidad, ofreciendo a provincias como Córdoba la oportunidad de consolidar su liderazgo y contribuir a un modelo de desarrollo federal más equilibrado.













