Con acumulados que apenas promedian los 38 mm frente a los 110 mm habituales, la falta de agua castiga especialmente al noreste bonaerense y al centro de la región, comprometiendo seriamente los rindes de la soja de primera y el maíz tardío.
El mes de enero culmina con un balance hídrico alarmante para el corazón productivo de Argentina. Según los datos recolectados, la región núcleo registró apenas un 35% de las lluvias normales para esta época del año. Mientras que el promedio histórico de los últimos 30 años se ubica entre los 100 y 120 mm, este ciclo cierra con una media de tan solo 38 mm. Esta escasez extrema ha profundizado las condiciones de sequía en la mitad del área, dejando al resto en un estado de marcada escasez hídrica.
Un escenario de contrastes geográficos
La distribución de las precipitaciones durante el mes fue sumamente desigual. De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo General Pinto, en el noroeste bonaerense, alcanzó la media histórica con 122 mm. En contraste, la franja central de la región núcleo atraviesa la situación más crítica: en localidades como Álvarez, los registros apenas llegaron a los 9 mm, seguidos por acumulados mínimos en Pujato, Maggiolo y Godeken. Las lluvias de la última semana se concentraron casi exclusivamente en el oeste, dejando al centro y este de la región con aportes escasos o nulos.
Impacto crítico en la soja de primera
El déficit hídrico ocurre en el momento más inoportuno para la soja de primera, que se encuentra en pleno período crítico de definición de rendimiento. Actualmente, un 60% del área está fructificando y un 5% iniciando el llenado de granos. La falta de agua ya está generando pérdidas irreversibles:
• En Pergamino, se estiman mermas en el potencial de rinde de hasta el 50%.
• En Bigand, las pérdidas podrían oscilar entre el 15% y 20% si no llueve en los próximos días, observándose plantas marchitas y caída de flores.
• En Marcos Juárez, el estrés hídrico ha provocado la muerte de plantas en sectores bajos y un freno en el crecimiento que reducirá el número de nudos.
Además, las altas temperaturas han propiciado la aparición de plagas como arañuelas y trips, obligando a los productores a iniciar tratamientos de control.
Situación de la soja de segunda y el maíz
A diferencia de la soja de primera, la soja de segunda aún mantiene márgenes de recuperación si las lluvias regresan pronto, dado que gran parte de los lotes se encuentran todavía en estadios vegetativos. No obstante, en zonas como Marcos Juárez y Pergamino, el crecimiento está muy atrasado y las plantas tienen dificultades para superar la altura del rastrojo de trigo.
Por su parte, el panorama para el maíz tardío y de segunda es preocupante. Se estima que hay 90.000 hectáreas muy comprometidas por el calor y la sequía en la región núcleo, con casi la mitad de los cuadros en estado regular. En el extremo sur santafesino y el sudeste cordobés, el maíz muestra síntomas de estrés severo, con plantas «acartuchadas» y una dependencia total de nuevas precipitaciones.
Pronóstico: la esperanza puesta en febrero
El alivio no parece ser inmediato. Los modelos meteorológicos de corto plazo anticipan un nuevo sistema frontal antes del fin de semana, pero se prevé que las lluvias sigan siendo escasas en el centro de la región. La señal más alentadora se proyecta para mediados de la primera semana de febrero, cuando un nuevo frente podría romper el actual bloqueo atmosférico y finalmente habilitar precipitaciones significativas sobre las zonas más castigadas.
Fuente: GEA. Guía Estratégoca para el Agro. BCR


