La soja en la zona núcleo: entre el potencial de rinde y la creciente urgencia por lluvias

Aunque el 75% de los lotes se encuentra en estado excelente, la Bolsa de Comercio de Rosario advierte sobre el inicio del período crítico y el impacto de malezas resistentes que elevan los costos.

La campaña de soja ha comenzado con un fuerte impulso en la zona núcleo, donde el 75% de los lotes presenta condiciones que van de muy buenas a excelentes. No obstante, este alentador panorama convive actualmente con una alarma encendida por parte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) debido a dos factores determinantes para el éxito de la cosecha: la disponibilidad de agua y la presión de las malezas.

En lo que respecta a la soja de primera, el 80% de los lotes se encuentra iniciando la floración (R1), mientras que un 15% está en plena floración (R2) y un pequeño 3% ya ha comenzado la etapa de fructificación (R3). Según los técnicos de la entidad, el cultivo comenzará a demandar una mayor cantidad de recursos hídricos en las próximas semanas. Por esta razón, el regreso de las lluvias será determinante para transitar este período crítico sin comprometer el potencial de rendimiento que todavía se mantiene.

La situación presenta matices según la región y el tipo de cultivo. El noreste de la provincia de Buenos Aires se perfila como la zona más comprometida, con suelos que ya han ingresado en condiciones de sequía. En esta área, las reservas de agua son escasas y empiezan a condicionar la evolución de la planta, debido principalmente a que el trigo previo dejó los perfiles del suelo descargados de nutrientes y humedad. Por otro lado, la soja tardía se mantiene en muy buenas condiciones generales, aunque ya comienzan a observarse síntomas leves de estrés hídrico en los lotes de menor calidad.

A la preocupación por el clima se suma un desafío económico y operativo creciente: el avance del yuyo colorado. Esta maleza está elevando significativamente los costos de producción, dado que existe una limitada disponibilidad de herramientas de control que resulten realmente efectivas en la actualidad. En este contexto, un «golpe de agua» en el corto plazo no solo es vital para la hidratación del cultivo, sino también para permitir que la planta crezca lo suficiente como para cerrar el entresurco, ayudando así a frenar el avance de las malezas.

Fuente: Agrofy News