El avance de los cultivos de soja, maíz y girasol se beneficia de las condiciones ambientales, aunque el reciente incremento de humedad favorece la aparición de enfermedades que requieren monitoreo constante para proteger el potencial de rinde.
La campaña agrícola en la región centro-norte de la provincia de Córdoba progresa con condiciones ambientales muy favorables, lo que permite proyectar un escenario de altos potenciales de rendimiento. Así lo revela el informe Nro. 70 del Laboratorio de Fitopatología de la UCC. Según el trabajo de monitoreo en la región Centro – Norte de Córdoba, mientras que el girasol se encuentra en sus etapas finales o incluso en proceso de cosecha, la soja y el maíz atraviesan su etapa de mayor desarrollo en pleno campo. No obstante, los especialistas advierten que este clima óptimo para los cultivos también impulsa el avance de diversas enfermedades.
La situación de la soja: entre bacteriosis y manchas foliares
Tras las recientes tormentas registradas en la región, se ha detectado un incremento de bacteriosis foliares en la soja, identificándose principalmente géneros como Pseudomonas y Curtobacterium. Ante la aparición de manchas circulares en las hojas, los productores han manifestado inquietudes por su similitud con la «mancha ojo de rana» (MOR); sin embargo, se aclara que estas pueden deberse a derivas de herbicidas o a enfermedades de bajo impacto como Phyllosticta, que no representan una preocupación mayor.
Asimismo, las lluvias de las últimas dos semanas han propiciado la aparición de la mancha marrón (Septoria glycines) en el tercio inferior del cultivo, siendo esta la primera del complejo de enfermedades de fin de ciclo en manifestarse. Por otro lado, de forma aislada, se han reportado casos de pudrición de raíces y tallo causada por el pseudohongo Phytophthora sojae, el cual se distribuye e infecta a través de medios acuosos en el suelo.
Maíz: bajo impacto del achaparramiento y vigilancia de roya
En cuanto al maíz, se observa el desarrollo de las primeras infecciones de roya, favorecidas por la amplitud térmica y las noches frescas registradas recientemente. Una de las mayores preocupaciones del sector, el Complejo del Achaparramiento del Maíz (CAM), presenta actualmente un panorama alentador: la población de su vector, el insecto Dalbulus maydis, es considerablemente más baja que en la campaña anterior.
Los análisis realizados a los primeros ejemplares recolectados en la región han dado negativo para los agentes del CAM, y hasta el momento no hay registros de plantas con síntomas, lo que sugiere que las fuentes de inóculo son mínimas. Además, debido a que los cultivos muestran una alta tasa de crecimiento, la ventana de mayor susceptibilidad se está cerrando rápidamente, lo que permite prever que el impacto de esta enfermedad será de bajo a mediano en la zona.
Girasol y la importancia del diagnóstico
El girasol presenta un estado sanitario controlado. Aunque la roya blanca está presente, su avance se ha visto limitado por el ambiente y el propio desarrollo del cultivo, sin alcanzar el tercio superior de las plantas en la mayoría de los lotes. De manera similar, la roya negra no ha mostrado un avance significativo, aunque en casos puntuales sí se registró en la parte superior del cultivo.
Ante este escenario, los expertos subrayan que el monitoreo frecuente y un diagnóstico preciso son herramientas fundamentales para la toma de decisiones. Mantener una vigilancia activa permitirá proteger el potencial de rinde generado hasta el momento frente a un ambiente que sigue siendo propicio para el desarrollo de patógenos.
Fuente: Laboratorio de Fitopatología UCC


