Manejo y genética: las claves detrás de los 6.000 kg/ha de trigo en el sudeste bonaerense

Con rendimientos promedio de 5.882 kg/ha, la estancia Santa Marta en Balcarce alcanzó su segundo mejor registro histórico. El uso de la variedad Baguette 802 y la precisión en la ambientación fueron determinantes para superar los desafíos climáticos.

La reciente campaña de trigo en el sudeste de la provincia de Buenos Aires ha dejado resultados contundentes que confirman el potencial agrícola de la región. En la estancia Santa Marta, un establecimiento de 16.000 hectáreas ubicado en Balcarce y perteneciente a la Compañía de Tierras Sud Argentino (Grupo Benetton), el cereal alcanzó un rendimiento promedio de 5.882 kg/ha, marcando el segundo hito más alto de los últimos diez años para el campo.

Este éxito productivo no fue casualidad, sino el resultado de una estrategia que combinó manejo técnico, elección genética y una rigurosa rotación de cultivos. El equipo agrícola, liderado por los agrónomos Juan Pimentel y Gonzalo Varela, gestiona un esquema donde la agricultura convive con la ganadería de ciclo completo. En Santa Marta, la superficie destinada a la agricultura alcanza las 8.000 hectáreas, de las cuales 1.600 se destinaron al trigo en esta campaña, complementadas con otras 1.600 de cebada.

La estrategia en un ambiente heterogéneo

El escenario productivo en Balcarce presenta desafíos significativos debido a su ambiente serrano y la marcada heterogeneidad de sus suelos. Según detallan los especialistas, el campo cuenta con lomas de tosca superficial y sectores de suelos muy profundos que superan el metro y medio de profundidad.

Para maximizar el potencial de estos lotes, el equipo técnico apostó por:

Rotación fina-gruesa: Un esquema equilibrado que incluye girasol, maíz y soja en la etapa de gruesa.

Ambientación dirigida: El uso de agricultura de precisión para el manejo de nitrógeno, realizando correcciones con aplicaciones líquidas de Solmix según la calidad del ambiente.

Integración ganadera: El aprovechamiento de rastrojos para los 5.000 vientres del establecimiento.

El «caballito de batalla» y la precisión técnica

La elección de la semilla fue un factor determinante. De las hectáreas sembradas, 951 se realizaron con la variedad Baguette 802 de Nidera, un material de ciclo largo que demostró una estabilidad excepcional con picos de rinde de hasta 7.509 kg/ha en los mejores sectores. «Sigue siendo el caballito de batalla, no hay con qué darle», destacó Pimentel sobre la fiabilidad de este varietal en superficies extensas.

La logística también jugó un papel crucial debido al alto riesgo de heladas en la zona. La siembra se inició el 25 de mayo y finalizó tempranamente el 10 de junio, buscando ventanas de tiempo óptimas para el desarrollo del cultivo. Además, el acompañamiento técnico del RED.IN El Clavijero permitió ajustar las densidades de siembra mediante el uso de drones y un seguimiento permanente a campo.

A pesar de que la campaña enfrentó adversidades como heladas, granizo y algunos encharcamientos, la robustez del manejo y la genética permitieron cerrar un año destacado. Hacia el futuro, el establecimiento ya evalúa el potencial del Baguette 820, el sucesor que busca superar los récords actuales de productividad en la región.