La provincia de Córdoba se prepara para el inicio de un nuevo ciclo agrícola invernal bajo un escenario de cautela. Tras una campaña previa que dejó resultados productivos satisfactorios, el primer relevamiento realizado entre el 2 y el 8 de marzo para el ciclo 2026/27 arroja una tendencia a la baja en la superficie destinada a los principales cultivos de la época: el trigo y el garbanzo.
La primera estimación provincial prevé una reducción en el área de trigo y garbanzo. El incremento en los costos de producción, los elevados stocks y un pronóstico climático de escasas lluvias para el otoño son los principales factores que condicionan la intención de siembra.
La provincia de Córdoba se prepara para el inicio de un nuevo ciclo agrícola invernal bajo un escenario de cautela. Tras una campaña previa que dejó resultados productivos satisfactorios, el primer relevamiento realizado entre el 2 y el 8 de marzo para el ciclo 2026/27 arroja una tendencia a la baja en la superficie destinada a los principales cultivos de la época: el trigo y el garbanzo.
El trigo: entre los costos y la humedad del perfil
Para el caso del trigo, se estima una disminución interanual de 38 mil hectáreas en toda la provincia. A pesar de este ajuste, los especialistas señalan que el área sembrada lograría mantenerse por encima del promedio histórico, siguiendo la dinámica observada desde el ciclo 2024/25.
La heterogeneidad marca el pulso de las decisiones de los productores. En aquellas zonas donde se proyecta un mantenimiento o incluso un aumento del área, el motor principal es la adecuada disponibilidad de humedad en los perfiles del suelo, un factor crítico que históricamente define la planificación del cultivo.
Sin embargo, en las regiones con proyecciones negativas, el freno principal es la rentabilidad esperada. Aunque la campaña anterior cerró con números positivos, el atractivo del trigo se ve opacado por un fuerte incremento en los costos directos de producción, con un peso determinante en el precio de los fertilizantes. A esto se suman las necesidades financieras y la planificación de rotación de cultivos como factores de decisión.
El garbanzo profundiza su retroceso
El panorama para el garbanzo es aún más complejo, ya que se espera que profundice la caída en la superficie que ya se había manifestado en la campaña anterior. El desincentivo responde a una combinación de factores internos y externos:
- Elevados niveles de stock: La abundancia de existencias reduce la rentabilidad esperada.
- Incertidumbre geopolítica: El contexto internacional actual genera dificultades en las rutas comerciales y añade volatilidad al negocio de las especialidades.
El clima, un factor determinante para las próximas semanas
La definición final de la siembra dependerá estrechamente del comportamiento de las lluvias en el corto plazo. Durante el primer bimestre del año, las precipitaciones en Córdoba fueron heterogéneas y, en la mayoría de los departamentos, se ubicaron por debajo de los promedios históricos.
Actualmente, los mapas de disponibilidad hídrica muestran condiciones «muy buenas» en el norte y sur provincial, pero con una disminución hacia la zona central. No obstante, gran parte de los cultivos de verano (estivales) aún se encuentran consumiendo agua de los perfiles, con excepción del girasol y el maíz temprano que ya han madurado.
El horizonte climático para el otoño no parece ser el más alentador para la recarga de los suelos. El pronóstico trimestral prevé precipitaciones por debajo de lo normal y temperaturas superiores a los valores medios. Estos meses resultan fundamentales, ya que a partir de mayo comienza formalmente la siembra de los cultivos que definirán el éxito de la cosecha fina en la provincia.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba










