Sanidad que se traduce en rinde: la estrategia clave para blindar la soja en una campaña exigente

Ante la presión de enfermedades de fin de ciclo impulsadas por el clima, FMC Argentina destaca la adopción de tecnologías como Onsuva™ y Biofusion™ para maximizar la productividad y la eficiencia en el campo.

En un escenario productivo marcado por la exigencia climática, la protección sanitaria de la soja se ha vuelto una prioridad absoluta para los productores argentinos. La combinación de lluvias recientes y altas temperaturas ha generado un ambiente propicio para el desarrollo de las enfermedades de fin de ciclo (EFC), lo que pone en riesgo el rinde tanto en planteos de primera como de segunda. Ante este desafío, FMC Argentina impulsa una estrategia integral que busca transformar la sanidad del cultivo en kilos reales al momento de la cosecha.

Tecnología de última generación: Onsuva™

La pieza central de esta propuesta es Onsuva™, un fungicida de base carboxamida que utiliza la molécula innovadora Fluindapyr en combinación con Difenoconazole. Esta formulación está diseñada para ofrecer un control superior contra patógenos clave como la «mancha marrón» (Septoria glycines), el «tizón de la hoja» y la «mancha púrpura» (Cercospora kikuchii), además de actuar contra la «mancha ojo de rana».

Entre sus principales atributos técnicos destacan:

Acción integral: Posee actividad preventiva, curativa y residual, con capacidad translaminar y resistencia al lavado por lluvias.

Eficiencia en dosis: Con solo 250 cm³/ha, logra resultados contundentes, lo que reduce el impacto ambiental y los costos logísticos.

Retorno de inversión: Según Emiliano Fernández, Coordinador de Servicio Técnico de FMC, el plus de rendimiento obtenido con esta carboxamida supera ampliamente el costo de la inversión en la gran mayoría de los escenarios evaluados en más de 50 localidades.

El momento oportuno y la calidad de aplicación

Sin embargo, la eficacia de un producto de alta performance no depende solo de sus componentes químicos, sino de un manejo eficiente. Los especialistas de la compañía subrayan que el monitoreo intensivo debe comenzar en los estadios reproductivos, específicamente entre R2 y R3. «Cuando los síntomas se ven, muchas veces ya es tarde. Por eso la estrategia debe ser preventiva», advierte Fernández.

Para garantizar que el activo llegue a su destino y cumpla su función, FMC recomienda complementar la aplicación con Biofusion™, un co-factor natural. Este adyuvante, utilizado en dosis de 200 cc/ha, mejora la penetración y distribución del fungicida en la planta, aumenta la uniformidad de las gotas y reduce las pérdidas por evaporación, protegiendo además al cultivo de posibles manchados foliares bajo condiciones de alta radiación.

Una decisión estratégica

En el tramo final del ciclo del cultivo, el objetivo es sostener el área foliar verde por el mayor tiempo posible. En una campaña donde el margen económico se define en los detalles, la adopción de herramientas que aseguren la eficiencia de aplicación y la sanidad del cultivo deja de ser una opción para convertirse en una decisión estratégica para defender el potencial productivo.