La campaña triguera 2025/2026 en Argentina ha consolidado un escenario de abundancia sin precedentes. Con una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas, la comercialización del cereal avanza a paso firme, traccionada por un sector exportador agresivo y una industria molinera que mantiene su nivel de demanda habitual. Según las proyecciones actuales, el país se encamina a despachar 18,5 millones de toneladas al exterior, lo que representaría el mayor volumen exportado de la historia argentina.
Con una producción de 27,9 millones de toneladas, el ciclo 2025/2026 marca un hito productivo para el país. Pese al volumen inédito de embarques previstos, la baja en las cotizaciones internacionales limita el valor total de las divisas que ingresarán al territorio nacional.
La campaña triguera 2025/2026 en Argentina ha consolidado un escenario de abundancia sin precedentes. Con una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas, la comercialización del cereal avanza a paso firme, traccionada por un sector exportador agresivo y una industria molinera que mantiene su nivel de demanda habitual. Según las proyecciones actuales, el país se encamina a despachar 18,5 millones de toneladas al exterior, lo que representaría el mayor volumen exportado de la historia argentina.
El empuje del sector exportador
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), el sector exportador ya ha adquirido 13,6 millones de toneladas, una cifra significativamente superior (casi 5 millones más) a la registrada en el ciclo anterior. Por su parte, las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) alcanzaron en febrero los 8,5 millones de toneladas, lo que evidencia un crecimiento del 106% respecto al mismo periodo del año previo.
En contraste, la industria molinera lleva compradas 2,1 millones de toneladas, siguiendo el ritmo de la campaña pasada, con el objetivo de alcanzar una molienda total de 7 millones de toneladas al finalizar el ciclo.
Giro estratégico: Asia gana terreno frente a Brasil
Uno de los datos más destacados de la presente campaña es el cambio en el mapa de destinos. Si bien históricamente Brasil ha sido el principal comprador del trigo argentino (representando el 37% en el ciclo 2024/2025), en lo que va de esta temporada se observa un fuerte viraje hacia los mercados asiáticos.
Actualmente, Bangladesh, Vietnam e Indonesia concentran el 21%, 20% y 16% de las exportaciones, respectivamente. Brasil ha descendido al cuarto lugar con un 9% de participación, aunque los analistas advierten que esta estructura podría modificarse a medida que avance el año comercial, que culmina en noviembre.
El desafío de los precios y el impacto fiscal
A pesar del optimismo por el volumen de producción, el frente económico presenta matices. La amplia disponibilidad de trigo, tanto a nivel local como global, ha presionado los precios a la baja. En el mercado de Rosario, el cereal cotiza en torno a los USD 181 por tonelada, lo que implica una caída del 15% respecto al año anterior.
Esta tendencia bajista impacta directamente en el ingreso de divisas: aunque se espera que las ventas externas aporten unos USD 3.900 millones, los menores precios internacionales impiden que el valor total refleje la magnitud del récord productivo. No obstante, Argentina mantiene su competitividad gracias a uno de los valores FOB más bajos del mercado (USD 210), lo que facilita su llegada a destinos lejanos pese a los costos de flete.
Finalmente, en términos tributarios, el dinamismo del sector ha permitido recaudar aproximadamente USD 132 millones en derechos de exportación. Esto representa un incremento interanual del 23%, un dato curioso considerando que la alícuota actual es del 7,5%, frente al 12% que regía en el periodo anterior. El mayor volumen de ventas ha logrado compensar la reducción impositiva, fortaleciendo las arcas públicas en medio de una campaña histórica.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba










