Con base en el desarrollo nacional, la empresa propone un cambio de paradigma basado en soluciones de baja dosis que optimizan la producción, mejoran la rentabilidad y reducen el impacto ambiental.
En un escenario donde la eficiencia y el cuidado del medioambiente se han vuelto imperativos para el sector agropecuario, surge VITTA CROPS como una respuesta tecnológica nacida y desarrollada en Argentina. Esta empresa bonaerense, con sede en Tandil, ha consolidado una propuesta integral que busca que el productor pueda producir más y mejor de manera sustentable.
Según explica el ingeniero agrónomo Guillermo Indaco, socio de la firma, la génesis de este proyecto fue aportar tecnologías que garanticen la rentabilidad mediante un uso eficiente de los insumos. Este lanzamiento comercial, consolidado en 2024, no fue improvisado: la compañía dedicó más de tres años a ensayos y validaciones a campo en condiciones productivas reales antes de salir al mercado.
Un modelo de tres pilares
La estrategia de la empresa no se basa en productos aislados, sino en una mirada sistémica compuesta por tres ejes que interactúan entre sí: Nutrición, Bioproductos y Correctores de agua. El objetivo es generar una sinergia donde cada herramienta potencie a la otra para maximizar los resultados en el lote.
En este esquema, los productos biológicos se integran con la nutrición química para sumar eficiencia, mientras que los correctores de agua aseguran que el medio de aplicación sea el óptimo para que los nutrientes expresen su máximo potencial.
El salto hacia la nanotecnología
El mayor diferencial de la compañía reside en su línea de nutrición basada en nanotecnología, lo que permite un cambio radical en la lógica del manejo de cultivos: el uso de dosis extremadamente bajas con resultados iguales o superiores a los métodos tradicionales.
Un ejemplo paradigmático es su producto MOMENTUM®, una formulación nitrogenada balanceada con meso y micronutrientes. «Estamos reemplazando 100 kilos de urea por un litro de MOMENTUM®«, destaca Indaco, señalando que la efectividad de esta tecnología ya ha sido probada en cultivos de trigo, cebada, maíz, girasol, soja y forrajeras.
Esta eficiencia no solo se explica por el aporte nutricional, sino porque el producto actúa como un inductor genético. Al activar genes específicos y vías metabólicas en el genoma de la planta, se estimula la expansión radicular y se mejora la eficiencia de todo el sistema biológico.
Simplicidad que impacta en la logística
Más allá de los beneficios agronómicos, la propuesta de VITTA CROPS resuelve un problema crítico del campo: la logística. Al utilizar bidones de bajo volumen en lugar de grandes toneladas de fertilizantes sólidos, el productor reduce drásticamente los costos de transporte y los riesgos operativos. «No es lo mismo llegar con una camioneta y dos bidones de 20 litros que organizar el ingreso de un camión de 20 toneladas», grafica Indaco sobre la facilidad de acceso a campos alejados.
Crecimiento con sello nacional
Con alianzas estratégicas en Río Cuarto para la base nanotecnológica y plantas de formulado en Mar del Plata, la firma apuesta por el desarrollo tecnológico federal. Los números avalan su crecimiento: en la última campaña, la tecnología alcanzó más de 30.000 hectáreas en uso.
Hacia adelante, el objetivo de VITTA CROPS es expandir su red de distribución en todo el país, trabajando junto a asesores técnicos y grupos CREA para consolidar una hoja de ruta donde la innovación aplicada y la sostenibilidad permitan producir más con menos recursos.


