El panorama agrícola en la región núcleo ha dado un giro tras las persistentes precipitaciones registradas entre el viernes 20 y el sábado 21 de marzo. Un fenómeno de ciclogénesis provocó lluvias de baja intensidad pero de larga duración que dejaron acumulados sorprendentes, alcanzando máximos de 134 mm en Irigoyen, 130 mm en Carlos Pellegrini y hasta 190 mm en Sauce Viejo, fuera del área central. Si bien el agua trajo un respiro a las zonas castigadas por la sequía, ha encendido las alarmas por la vulnerabilidad de los suelos ante la inminente cosecha de soja.
Tras el paso de una ciclogénesis que dejó acumulados de hasta 190 mm, los productores aceleran la trilla de maíz mientras miran con preocupación el estado de los caminos y la saturación de los suelos a solo una semana del comienzo de la campaña de soja.
El panorama agrícola en la región núcleo ha dado un giro tras las persistentes precipitaciones registradas entre el viernes 20 y el sábado 21 de marzo. Un fenómeno de ciclogénesis provocó lluvias de baja intensidad pero de larga duración que dejaron acumulados sorprendentes, alcanzando máximos de 134 mm en Irigoyen, 130 mm en Carlos Pellegrini y hasta 190 mm en Sauce Viejo, fuera del área central. Si bien el agua trajo un respiro a las zonas castigadas por la sequía, ha encendido las alarmas por la vulnerabilidad de los suelos ante la inminente cosecha de soja.
El maíz resiste y retoma el ritmo
A pesar de la magnitud de la tormenta, la cosecha de maíz logró recuperar su impulso rápidamente. Para el martes posterior al temporal, gran parte de los lotes ya registraban actividad. Actualmente, se ha alcanzado el 65% del área implantada, un avance superior al 50% registrado a la misma fecha el año pasado, manteniendo un rinde promedio regional de 105 qq/ha.
En zonas como el centro-sur de Santa Fe, la trilla ya cubre el 90% de la superficie, y en localidades como Carlos Pellegrini y Bigand, los altos acumulados de agua no afectaron la calidad ni los rindes del cereal. Sin embargo, el noroeste bonaerense presenta el mayor retraso, con apenas un 20% recolectado.
Soja: una cuenta regresiva bajo la lluvia
La mayor preocupación se concentra ahora en la soja, cuya cosecha está prevista para comenzar en apenas una semana. Los técnicos advierten sobre tres zonas críticas con excesos hídricos que han quedado vulnerables a nuevos temporales: el norte de la región (departamentos de San Martín, San Jerónimo e Irigoyen), y áreas acotadas cerca de Pergamino, Lincoln y General Villegas.
En estas regiones, los acumulados de marzo ya oscilan entre 150 y 200 mm, superando ampliamente la media mensual de 110 mm. «La calidad del cultivo es muy sensible a estos temporales», advierten desde María Susana, mientras que en Bigand crece la inquietud por el deterioro de los caminos rurales, que ya presentan dificultades para el tránsito de camiones y maquinaria.
Impacto dispar en los rendimientos
En términos de productividad, los especialistas coinciden en que el impacto de estas lluvias será marginal para la soja de primera, ya que llegaron tarde para revertir los daños del verano. No obstante, el escenario es algo más alentador para la soja de segunda y las siembras muy tardías.
En el denominado «triángulo de la sequía», que abarca desde Rosario hacia el sur y el oeste, el agua evitó que las pérdidas fueran mayores, permitiendo proyectar rindes «aceptables». Un caso emblemático es el sudeste cordobés, en zonas como Corral de Bustos, donde los técnicos aseguran que la lluvia «revivió» lotes que estaban a punto de perderse y que ahora podrían alcanzar entre 15 y 20 quintales.
Con el otoño recién iniciado y la amenaza de la inestabilidad atmosférica propia de la estación, los productores coinciden en un deseo común: la necesidad de contar con al menos 15 días de buen tiempo para finalizar el maíz y encarar la cosecha de soja con tranquilidad.











